miércoles, 1 de agosto de 2012

Alegato de fiscalía. 9.7 Acusación a ex miembros del “departamento Operaciones”: Jorge Aníbal Masson, Juan Manuel Bayón y Osvaldo Bernardino Páez.


doctor CÓRDOBA:
Voy a continuar fundamentando las responsabilidades de cada uno de los acusados en este juicio, respecto de los oficiales del Departamento III de Operaciones del Comando V Cuerpo. Este departamento –uno de los cuatro del Estado Mayor- se rigió por el reglamento RC 330. La función de los que revistaban en este departamento, desde el jefe hasta los oficiales subalternos, está dada por la propia denominación del departamento: era el departamento ejecutivo del Comando V Cuerpo de Ejército.
La definición de una operación militar de acuerdo a los reglamentos es abarcativa de “toda  actividad de carácter militar que realicen las tropas en cualquier situación”, y también “Operación es el empleo y la dirección de los elementos dependientes para ejecutar las actividades necesarias para cumplimentar las misiones determinadas”.
La “misión determinada” como ya ha quedado demostrado, era la de aniquilar –luego de configurar- a quienes consideraban sus enemigos.
Otro de los aspectos centrales que deben ser valorados al momento de analizar la responsabilidad de estos oficiales, es que en las FFAA y concretamente en el Ejército, toda actividad militar se dispone en función de la operación. Se define hacia la ejecución de las operaciones militares, la comunicación es en función de las operaciones, el registro es del resultado de las operaciones, la Inteligencia es en función de las operaciones futuras, la Logística puede ser definida como la disposición racional de medios orientados hacia la ejecución de las operaciones. Esto indica la relevancia, en cuanto gravita la importancia de dicho departamento.
Al tiempo de los hechos que se están juzgando, la cadena de mandos del Departamento Operaciones, estaba integrada en primer término por los Comandantes ASPITARTE y VILAS, luego BAYON como Jefe del Departamento, luego los oficiales PAEZ, FERRETI, por debajo de ellos IBARRA, luego GONZALEZ CHIPONT, MASSON y desde allí seguía la cadena, ya a la aplicación ejecutiva en la tropa que cumplía las órdenes por éste último impartidas.

Responsabilidad de los oficiales del EA (cont.):
15.- MASSON, Jorge Aníbal: Uno de los oficiales jefes de sección del equipo de lucha contra la subversión, nació el 8/12/52, es teniente coronel retirado del Ejército. Durante la instrucción de esta causa, MASSON estuvo 6 meses prófugo hasta que INTERPOL logró dar con él y capturarlo, y recién entonces pudo enjuiciarlo el Poder Judicial. Su historia militar comienza con su egreso como subteniente de infantería, en diciembre del 73. En mayo del ’74 fue destinado como instructor al Regimiento de Infantería 8 de Comodoro Rivadavia;  en octubre del 74 era jefe de sección. Luego continuó revistando en esa misma condición en el equipo de lucha contra la subversión. Al igual que otros oficiales, en diciembre ‘75 parte en comisión al V Cuerpo de Ejército. Vemos en su legajo de servicios (exhibe en pantalla) el asiento en que se lo destina al V Cuerpo. Es un asiento que está notoriamente alterado, se ve en apariencia un 2/II/76. Claramente, al mirarlo bien está tachado y debajo del casillero del mes está la “X” (que con el “II” completa) el mes de diciembre, debajo del “6” del “76” está el “5” del “75” y el “02” es la transformación del “12”. Es decir que la fecha en el legajo original previo a esa adulteración es claramente el 12/XII/75 con lo que la fecha “2/II/76” es falsa.
Por otro lado estuvo todo el año ’76 en el equipo de lucha contra la subversión, hasta que en diciembre del ’76 pasó al Comando del Ejército, ascendió ese mismo día o al siguiente a teniente.
Fue calificado por sus jefes que vemos en la planilla de calificación, indica como estaba integrada la cadena de mandos: en el estamento más alto Acdel VILAS, como Segundo Comandante y Jefe del Estado Mayor, a su vez jefe de la Subzona 51; a su vez las órdenes a MASSON provenían de BAYON, y por debajo de él IBARRA, jefe del grupo de tareas.
Eso era el periodo hasta octubre del ‘76. En el período que le siguió a eso hasta que dejó el V Cuerpo siguió siendo calificado por IBARRA y BAYON. En todos los casos con calificación perfecta por parte de éstos.
En cuanto al período vemos, en primer término la llegada de MASSON se encuadra dentro de la llegada de oficiales jóvenes para integrar esos equipos operativos, esos grupos de tareas. Obra en el legajo un documento firmado por éste firmado el 24/8/76 en el cual solicita –lo vemos ahora en pantalla-  autorización para contraer enlace, lo dirige a su jefe inmediato, al jefe de la agrupación tropa del Comando. Luego tenemos la respuesta a ese pedido, que sigue nuevamente la cadena de mandos: de IBARRA al jefe del Departamento III de Operaciones, BAYON. En el texto de elevación figura firmado por IBARRA, que MASSON se encuentra en servicio desde el 16/12 “próximo pasado”, lo que desmiente la fecha antes aludida: no es el 2/2/76 ya que a lo sumo el 16/12/75 prestaba servicios en dicho Departamento. Confirma que era posible la adulteración de diferentes destinos en el legajo, y que estaba lejos el traslado de MASSON, de ser habitual o regular dentro del Ejército. Fue el armado concreto de este equipo de lucha contra la subversión, apresurado a partir de las fechas que las propias FFAA imponían al gobierno democrático; en la preparación del golpe de Estado ocurrían estos traslados en forma intempestiva.
Lo que seguía de esa elevación de pedido grafica aún en lo administrativo la cadena de mando. Desde BAYON pasa al Departamento 1 - Personal.
El despliegue operativo de este grupo de tareas que integraba Jorge Aníbal MASSON lo hacía en carácter de jefe de sección. Cuando se habla que el jefe de sección encabezaba operativos militares, no tenemos que pensar en campos de batallas, trincheras o ningún episodio en que estuviera expuesto a agresión alguna: consistía en cercar cuadras, rodear concretamente la casa, arrancar a patadas una puerta y llevarse a las personas que estaba indefensas en cada uno de los domicilios. Iban armados con ametralladoras y pistolas, rodeado de IBARRA, SANTAMARIA, FERREIRA, MÉNDEZ, CORRES, CASELLA, con un apoyo logístico descomunal, que incluso en algunos operativos llevaban hasta vehículos anfibios, siempre de noche. Eso da cuenta de la operatoria particular que tenía el Ejército en ese momento, y que era la principal actividad operativa de MASSON y su equipo de lucha contra la subversión.
El acusado en instrucción reconoció que integraba el equipo de lucha contra la subversión, confirmando lo que decía el legajo, que fue jefe de una sección  al mando de IBARRA, que tenía mando sobre suboficiales y soldados, que su especialidad era el mando de tropa, que la especialidad concreta de él era tirador, e instruía a la tropa. Dijo que estaba a cargo de unos 30 soldados tiradores, a los que instruía. Luego dijo que nada lo vinculaba a los hechos. Negó que como jefe de una sección de ese equipo de combate, tuviera algo que ver con alguno de los hechos.
Ya es llamativo que el jefe de sección no tenga que ver con los hechos ejecutados por el Ejército en el marco de esa lucha.
Se declaró inocente en función –según dijo textualmente- que “VILAS no me mencionó en la indagatoria”. El parámetro de la inocencia en términos penales no es el criterio de VILAS, sino el del Código Penal y el de los jueces del estado de derecho democrático que deberán determinar su culpabilidad o inocencia. VILAS no es el parámetro de la inocencia de una persona acusada de una decena de homicidios consumados, en los casos que reseñamos.
Por otra parte las menciones que hace VILAS abarcan a todos los integrantes del equipo de lucha contra la subversión. Habló del despliegue del grupo antiguerrillero en los operativos conocidos como “San Lorenzo” “Catriel” “Dorrego y General Paz” y esa mención incluía a los jefes como a los oficiales y suboficiales subalternos.
Si uno va a las constancias escritas, documentadas de la consideración que tuvo VILAS para con MASSON, uno ve que este pionero del Terrorismo de Estado lo consideraba uno de los sobresalientes del Ejército en el año ’76, un Ejército obviamente dedicado plenamente a la cacería de personas. Uno de los responsables más simbólicos consideró que MASSON era sobresaliente para el Ejército en esa misión. En su momento seguramente ese joven oficial de 23 años se hubiera sentido orgulloso, pero hoy es indicativo no sólo de su ubicación jerárquica sino del rol que le cupo.
Por otra parte MASSON en su indagatoria, dijo que “ninguna víctima me reconoció por mi nombre ni por mi aspecto”.
Corresponde hacer una aclaración: MASSON no tiene sobrevivientes, todas las víctimas por las que está acusado son homicidios.
Obviamente las víctimas de FATIMA, PALOMITAS, PIBE DE ORO, CATRIEL y TRELEW no han podido reconocer a sus  ejecutores. Esa pretensión que la muerte, el homicidio de sus víctimas es la carta de su impunidad, es una consideración inadmisible.
MASSON dijo que eran oficiales de semana –en referencia a los oficiales del equipo de lucha contra la subversión-, que acompañaban a los soldados en su alojamiento (dio una versión muy solícita al respecto), en tareas de desayuno, educación, mantenimiento, comida, higiene y descanso. Así describió sus actividades,  ocupándose de soldados como una especie de tutor. Dijo también que hacía control de ruta, como el resto de los oficiales acusados.
Dijo que la agrupación tropa se encontraba dedicada a la instrucción de la tropa y a la realización de guardias, y consideró injusto que se lo acuse solamente por estar presente en Bahía Blanca.
Para considerar válida esta conclusión, debemos entender que VILAS consideraba sobresaliente la sola presencia pasiva del acusado durante 1976 en el equipo de lucha, lo que desvirtúa esta pretensión.
Este criterio fue compartido por BAYON e IBARRA, que lo calificaron del mismo modo.
Las afirmaciones que se dedicaba a la instrucción y a la educación de soldados fueron desmentidas, no ya por las declaraciones de los familiares de las  víctimas al relatar el contexto de los hechos, y la documentación analizada. También por Emilio IBARRA, jefe del equipo de lucha que en su declaración admitió las tareas que hacían; Acdel VILAS, Julián CORRES, Julio  GONZÁLEZ CHIPONT, Osvaldo PAEZ también quien en su declaración se refirió en términos más reales respecto a cual era la tarea. Lo que se deduce también de los hechos, es que el equipo de lucha contra la subversión tenía por objeto exclusivo el secuestro de las víctimas, su traslado a CCD, el montaje de operativos y la desaparición o muerte de las víctimas.
Este equipo fue conformado como parte de esa organización especial del Comando V Cuerpo. Si uno analiza la llegada de los diferentes oficiales, en el término de pocos meses llegan los principales responsables operativos de estos hechos.
El 15/10/75 llega CRUCIANI, responsable del CCD;  al otro día CORRES, otro de los torturadores de “la escuelita”. En noviembre es convocado MENDEZ; Osvaldo SIERRA, MASSON y CONDAL llegan en 12/75. En enero ‘76 son convocados ARROYO, DEL PINO, VILAS mismo, SOSA, otro de los jefes del CCD; FOX –que se desempeñaba en el equipo de lucha contra la subversión- llega en marzo, también GARCIA MORENO; BURGHINI llega en abril; SANTAMARIA Y CASELLA en mayo. En siete meses se consumó la integración de buena parte de los equipos operativos y de Inteligencia centrales, que una vez conformados arrasaron con buena parte de la población de esta ciudad. Organizados dentro del Departamento III de Operaciones, que era el área específica y el destino natural de ese tipo de actividades.
Allí vemos la cadena de mando (exhibe en pantalla): ASPITARTE en el ’76, que incumbe a la función de MASSON, VILAS como Jefe de Departamento, luego las segundas autoridades del Departamento III eran PAEZ y FERRETTI, y debajo de ellos IBARRA como jefe del equipo de lucha contra la subversión, con cuatro de sus secciones: artillería, infantería, caballería y exploración.
Yendo a la organización concreta del equipo de lucha vemos la orgánica: el jefe era Emilio IBARRA, el segundo jefe en uno de los períodos fue GONZALEZ CHIPONT. En la sección de artillería estaba SANTAMARIA, en la de infantería MASSON, luego FERREYRA y en exploración CASELLA. Debajo de ellos estaba CACERES, una especie de encargado como suboficial, de la agrupación. Y luego el resto de oficiales que orgánica o inorgánicamente se iban sumando: SOSA, ARROYO, NIEVAS, BURGHINI. Sobre estas últimas personas tenían mando los jefes de sección, además de sobre los 120 conscriptos que las integraban.
El funcionamiento de este equipo de combate suponía la coordinación con las diferentes áreas del ejército: en principio con el área de Inteligencia, quien le suministraba información, las actividades y pertenencia a diferentes círculos de las víctimas; coordinaba con el área Personal, de donde salían las nóminas con pedidos de captura y el registro de secuestrados; la Logística también ha sido imprescindible por los recursos operativos que se desplegaban en cada uno de los operativos;  con el Área 511 por las actividades operativas territoriales concretas y con los diferentes CCD, donde terminaban los operativos de este oficial que está siendo acusado. De allí eran sacadas cuando  montaban los falsos operativos. Ahí tenemos un despliegue operativo que abarca todas las áreas.
Este equipo ejecutó los secuestros y los hechos de falsos enfrentamientos, de San Lorenzo 740, con el secuestro de MERCERO, SOTUYO y LORENZO. El de Catriel 321 con las víctimas ya mencionadas oportunamente; el hecho de PERALTA y GARRALDA de Dorrego y General Paz; los del paraje “La vitícola”, en perjuicio de LORENZO y  COUSSEMENT; los de HIDALGO y SOUTO CASTILLO en calle Fitz Roy; los homicidios calificados de RIVERA y DEL RIO; los traslados de seis alumnos de la ENET desde el CCD “la escuelita” hasta el CCD del Batallón de Comunicaciones; el secuestro de PARTNOY y SANABRIA; la ejecución de ACEVEDO; lo que se conoce como  la masacre de “El pibe de Oro”, con los asesinatos de IZURIETA, GIORDANO, ROMERO y YOTTI,  entre otros operativos.
Lo que está en debate es si el equipo de lucha contra la subversión se dedicaba a tareas de educación e instrucción, o si ejecutaba operaciones de lucha contra la subversión; y un segundo punto que está en debate es si MASSON como jefe intermedio de ese equipo se dedicaba a instruir soldados o tuvo participación en los hechos.
Respecto al primer punto, está acreditado que el equipo ejecutaba los operativos por los que está siendo juzgado MASSON: no sólo la documentación comprueba esto, sino que los soldados que fueron incorporados al equipo de lucha declararon que durante 1976 y 1977 dormían vestidos, porque los sacaban a operativos a toda hora, lo que se condice con la actividad agresiva, nocturna, urbana y constante, propia de estos operativos. Los diferentes testimonios corroboran esa práctica.
Luego el testimonio de TARANTO, quien nombró a MASSON como uno de los oficiales que se alojaba con él en la casa de huéspedes. Respecto de él dijo que los oficiales que revistaban al mando de IBARRA eran conocidos como el “grupo de tareas”, que estaban destinados a la lucha antisubversiva y a cargo de todos los operativos que se ejecutaban. Habló de un aspecto oficial (cobertura de eventos políticos, concurrencia a actos, control de rutas) y un aspecto no oficial o clandestino (operativos). Agregó que si bien en el cuartel podía verse a MASSON en uniforme hasta la tarde, luego se lo veía de civil. Al respecto dijo que había operativos nocturnos que realizaban sólo oficiales y suboficiales, que lo hacían vestidos de civil y armados, en vehículos no oficiales, y que al volver comentaban los pormenores de esos operativos de secuestro. Que en alguna oportunidad volvían heridos y que llegaban excitados por las operaciones que ejecutaban.
TARANTO fue categórico al decir que en los almuerzos, o en la casa de huéspedes, los oficiales hablaban de “la escuelita” lo cual es lógico porque era el destino de las personas secuestradas. Respecto de qué tipo de órdenes comentaban que tenían, TARANTO dijo que los oficiales decían que primero había que tirar a matar, no dar ninguna oportunidad, y que eso lo comentaban como una hazaña.
Durante el juicio hubo testimoniales de ex soldados que se refirieron al rol del acusado: SOIA, LEZCANO, CAPOZZIO, acreditaron que MASSON integraba el equipo de lucha contra la subversión, a cargo de 20 o 25 agentes, que participaba en los operativos y luego comentaba lo que hacía. ETCHEVERRY dio un testimonio relevante al respecto: dijo que era uno de los oficiales con mando dentro del equipo de combate, que iba a los operativos antisubversivos y que en esas salidas ejercía el mando (muy lejos de la afirmación de sólo “haber estado presente” como adujo el acusado). Dijo que a cada operativo concurrían la mayoría de los oficiales y que eran los que iban al frente en esos operativos. Los subtenientes ordenaban subir a los vehículos y partir, y para ese entonces IBARRA y los oficiales habían planificado los operativos. Los oficiales como MASSON concretaban las acciones de despliegue, que eran los que entraban a los domicilios, y que a los soldados los dejaban lejos en una especie de cerco de la manzana. Dijo textualmente “los que manejaban los operativos eran ellos” en relación al grupo de subtenientes que integraba MASSON.
Cuando se le preguntó en qué condiciones llegaban al lugar de los hechos, respondió que estaban tranquilos “los oficiales llegaban como si nada”. Esto habla de un claro dominio de las situaciones que han ejecutado.
Agregó, como TARANTO, que había también operativos nocturnos, en los que actuaban los oficiales y suboficiales, sin soldados, y vestidos de civil. Había también reuniones de planificación con IBARRA, consumaban método, tiempo y modo y nombre del operativo.
Todos estos testimonios fueron recabados pese al miedo que según declararon estos testigos, había en los conscriptos por pertenecer al grupo de tareas. En cuanto se advirtiera una inquietud de parte de ellos era posible que fueran víctimas también. Cuando FONTI consultó a CORRES por alguno de esos hechos, CORRES lo amenazó para que no se interese por esos temas.
También han dado detalles que los oficiales siempre comentaban lo que hacían con los detenidos, en tono de diversión. ETCHEVERRY dijo que a las personas secuestradas se las llevaban a la escuelita y que de allí “no volvían más”. Esa es la constante en cada una de las víctimas de MASSON.
Este testimonio aporta claridad en cuanto a la responsabilidad del equipo de lucha, a su actividad y para evaluar la responsabilidad de MASSON en cada uno de estos hechos.
La AT en esa coordinación con Inteligencia recibía la documentación para realizar su tarea. Como vemos allí (exhibe en pantalla), los pedidos de captura tenían como destinatarios a departamentos operativos: la Policía Militar, la Agrupación Tropa y el Destacamento de Inteligencia. Allí vemos una nómina de personas buscadas, la remite el Departamento III firmada por FERRETTI, dirigida entre otros a la Agrupación Tropa.
Vemos allí las diferentes listas, a partir de las cuales ellos obviamente desarrollaban su tarea. Allí nuevamente del Departamento III a la AT. Allí una nueva orden de captura de personas identificadas como de alias y vínculos. Allí tentemos por ejemplo otro de los documentos, donde se habla de órdenes de captura, las publicaciones supuestamente subversivas y responsabilidad conocida, firmada por BAYON y dirigido al Departamento II, a la Agrupación Tropa y al BCo181, con orden de archivo en el Departamento III.
En ese documento vemos otra orden de captura de 9/76, de GIORDANO; se lo ubica en su domicilio, que había egresado de la ENET 1, que tenía relación estrecha con otra de las víctimas (Eduardo MARTÍN); se lo considera peligroso. Esto está elaborado por PAEZ dentro del Departamento III de Operaciones y dirigido entre otros al Departamento II, al archivo del Departamento III y al grupo operativo del mismo departamento, integrado entre otros por MASSON, con lo que queda demostrado indudablemente cuál era el rol de ese equipo de lucha.
Vemos también otra orden de captura: el caso de BONO de GUTIERREZ, mencionada en el debate. Otra orden también firmada por PAEZ dirigida a la AT. Una nueva nómina que incluye a Eduardo HIDALGO, remitida por PAEZ y dirigida a la AT que concretaba los secuestros.
Por último tenemos una orden de captura de 7/76 para que se capture a Ángela COISTRA, la hija CASTILLO declaró, su padre fue una de las víctimas de Catriel 321, y COISTRA continúa desaparecida.
Como se observa, las víctimas de autos que incluía, no solo se puede hablar de cada uno de los hechos, sino de las personas: HIDALGO, VOITCUK, ZOCCALI, GIORDANO.
La acusación que se le hace a MASSON es por diez homicidios calificados. Si uno repasa la indagatoria de MASSON, el prefirió no mencionar a las personas. Otros oficiales sí hay mencionado los operativos. En el caso LORENZO, SOTUYO, MERCERO, VILAS dijo que fueron llevados a cabo por el equipo a mando de IBARRA. Los fusilamientos de LORENZO y COUSSEMENT, también fueron admitidos por VILAS e IBARRA; los de PERALTA y GARRALDA fueron atribuidos por VILAS al equipo de lucha contra la subversión, IBARRA también lo admitió. FONTI aclaró detalles de ese hecho. El fusilamiento de FORNASARI, CASTILLO, MATZKIN y TARCHITSKY también fue atribuido a dicho equipo por VILAS, IBARRA y el conscripto CAPOZZIO, que fue llevado a ese operativo y estaba en las inmediaciones.
Nuevamente este pedido de GONZALEZ CHIPONT para ser recalificado, que demostraba la consubstanciación con la dictadura, enumera las víctimas como parte de su actividad como segundo jefe de la Agrupación Tropa, durante la jefatura de MASSON.
Quedó entonces acreditado que cada uno de estos operativos contó con la participación de todo este grupo. Entonces es inadmisible que este equipo de lucha fue operado solamente por el personal que murió antes de este juicio. Tampoco que fueron realizados por su jefe, ya muerto, sino que fue organizado. Por otra parte no es posible que un subteniente de infantería se haya dedicado durante el año ‘76 a un juego de roles o ejercicios abstractos. No hay modo de desvincular el accionar de la AT de los CCD. Quedaron acreditadas cada una de las circunstancias de los hechos. El secuestro de LORENZO, SOTUYO y MERCERO fue consumado por este equipo de lucha, que los trasladaron al CCD. El cuerpo de SOTUYO y MERCERO permanecen desaparecidos. LORENZO fue sacado un tiempo después y ejecutado en Mar del Plata con COUSSEMENT, lo propio ocurrió con PERALTA y GARRALDA.
Con estos fundamentos se solicitará la condena de MASSON, con fundamento en que las órdenes criminales que transmitían sus superiores, BAYON  e IBARRA –los inmediatos- eran ejecutadas por MASSON, quien a su vez tenía mando sobre el resto de la tropa, y como jefe intermedio emitió las órdenes necesarias. Ese desempeño sobresaliente que consta en su legajo se tradujo en esos diez homicidios.
Destaco por último que uno de los testigos manifestó que MASSON no tenía ningún reparo por las prácticas aberrantes que consumaba, él junto con el equipo de los que era uno de los jefes intermedios.
16.- PAEZ, Osvaldo Bernardino: teniente coronel retirado, nació en abril del ’42, egresó en el ’62 del Colegio Militar. En el ’64 concurrió a la Escuela de las Américas, fue uno de los militares instruidos en Panamá. Se adiestró allí en medios de torturas, uno de los célebres manuales es el CUBAR, que describe los procesos de torturas mediante el uso de electricidad. Estos manuales fueron desclasificados en el año 1994, pero fueron aplicados por PAEZ en el ’76, como parte de la instrucción recibida. En junio del ‘65 volvió de PANAMA y realizó cursos de Estado Mayor. Ya estaba asignado en el ‘72 a tareas enmarcadas en la división del territorio por áreas, subzonas y zonas. Con el grado de Mayor, tuvo actividad en el área 531, en 11/72. Esto da cuenta que ya en el año 72 PAEZ estaba avocado a la organización en la lucha contra la subversión. Cuando llegó a BB en el año ’75 fue destinado en principio a Logística, calificado allí por RICHIERI, ROBERE y SUAREZ MASON.
En 1976 se reorganiza el V Cuerpo de Ejército y PAEZ entonces pasa al Departamento III de Operaciones, calificado por BAYON y VILAS desde el 1/1 al 15/10/76. Esa era la cadena de mandos sobre PAEZ, quienes lo consideraron también uno de los pocos sobresalientes para su grado. Luego hasta diciembre ’76 siguió siendo calificado por BAYON y CATUZZI (exhibe en pantalla).
En el periodo ‘77, ‘78 pasó a institutos militares.
PAEZ fue indagado en el ’87 por la CFABB y beneficiado por las leyes de impunidad. Declaró en este Tribunal, corroboró su desempeño y la jefatura de división, enunció actividades intrascendentes y ridículas, como que se dedicaba a contar municiones u organizar cursos para pasos cordilleranos. Reconoció haber participado en operativos militares en Tres Arroyos, y otro donde hubo secuestros. Admitió haber presidido el Consejo de Guerra, dijo “fui juez”. Corroboró que desde 1/76 hasta el 17/12/76 revistó en el departamento III de Operaciones. Pretendió justificar que era ajeno a la lucha contra la subversión, diciendo que él organizó la jura de la bandera en el ‘76. Desde el momento se hizo ese acto, que quizá lo haya hecho PAEZ, está publicado el sentido del mismo. El acto fue difundido por la prensa como “duros conceptos contra la subversión enmarcaron los homenajes a la bandera”. Ni siquiera la coartada de considerarse un organizador de actos públicos, lo deja fuera, eran actos donde se seguía resaltando tanto los valores patrios que ellos decían encarnar, como la vigilia con que iban a seguir a la subversión hasta su total aniquilamiento, según el contenido de los discursos en los actos que organizaba PÁEZ.
Negó haber impartido órdenes porque el Estado Mayor era asesor, lo cual ya fue descartado. Dijo por último que había presidido el Consejo de Guerra, porque en Bahía Blanca había una guerra en la que él hacía de juez.
La responsabilidad es por la Jefatura de la División instrucción y  acción cívica, desde donde emitió órdenes de captura de personas fijadas como “blancos” por Inteligencia. Hemos visto copiosa documentación en audiencia, firmada por PAEZ como Jefe de División y dentro de la subzona; allí vemos algunas (exhibe en pantalla) difundidas no solo dentro del Ejército, sino a la Unidad Regional V, al Regimiento de Infantería de Montaña,  al BCo181, a la Policía Federal, a la intervención del Ministerio de Trabajo incluso, el Departamento II de Inteligencia, la fuerza de tareas II de la Armada, la Prefectura Naval; etc.
Luego tenemos otras órdenes elaboradas por PAEZ, como parte del Comando de Subzona 51, lo que confirma y deja sin efecto que si el Estado Mayor era asesor, PAEZ de todos modos participaba en el aspecto formal. Las órdenes de captura siguen en julio del ‘76 con PEIRIS, otra de las víctimas de la represión. Ese documento es en el mismo sentido, vemos por ejemplo el de César GIORDANO. Si uno analiza ese pedido, en principio es uno más de los tantos que firmó PAEZ, pero esta conducta de los oficiales admite otra interpretación, si uno ve que a partir de esa orden de captura fue que a GIORDANO lo persiguieron, lo buscaron, él cambió de ciudad pero lo buscaron igual, lo trasladaron desde Córdoba a “La Perla”, de allí a “la escuelita” y luego de torturarlo fue fusilado y su fusilamiento fue exhibido como una acción bélica. Esa es la incidencia y el efecto en la vida de esas víctimas de las órdenes de captura por él emitidas, lo cual lo torna en responsable pleno.
Como presidente del Consejo de Guerra y como ya ha sido dicho, no había una guerra, eran civiles, por lo que no había fundamentos para ser sometidos a esa parodia de juicio. Ese sometimiento a Consejo de Guerra, lejos de ser un atenuante, agravó las condiciones de cautiverio: los sometió a un procedimiento ilegal con la sola apariencia jurídica. El torturador PAEZ, del CCD “la escuelita”, quien a la vez firmaba las órdenes de captura, se erigía a su vez en una especie de juez y decía juzgar a las personas. Sabemos que las formas jurídicas cuentan con las garantías personales de los ciudadanos, dado lo que importan en cuanto a la sujeción física de las personas juzgadas. Este sometimiento a formas en apariencia jurídicas implica un agravamiento a las condiciones ilegítimas en que estas víctimas se hallaban detenidas (refiriéndose a RUIZ, RUIZ y BOHOSLAVSKY).
También es responsable del operativo de Tres Arroyos en 9/76. Al respecto declaró VILLALBA, dijo que fue secuestrado en ese operativo y de las circunstancias de su liberación, que estuvo a cargo de PÁEZ; cómo le comunicaban que tenía que esperar que PÁEZ lo decida, y que incluso PÁEZ concretó la liberación, llevándolo desde el Comando hasta el centro de la ciudad. Es responsable directo de las sesiones de torturas en “la escuelita”, donde fue reconocido por SOTUYO, torturándolo a él  y a BENAMO.
No solo PÁEZ era un jefe que emitía órdenes de captura y distintas misiones a sus subordinados, sino que además era capaz de meterse en la profundidad de los CCD, poner sus manos sobre las víctimas, escuchar sus gritos, llenarse de sangre, ver el destino, ver desaparecer las personas, ver un día a las personas alojadas allí y al otro día ser fusiladas, salir del CCD, luego de eso seguir pidiendo órdenes de captura. Las órdenes de captura que vimos son posteriores al reconocimiento que de él se hizo en los CCD. Así haya sido la única vez que estuvo fue capaz de esas dos conductas: torturar personalmente y luego salir y seguir firmando órdenes de captura para que otros jóvenes fueran sometidos a las mismas torturas.
En síntesis, PÁEZ fue uno de los eslabones imprescindibles de esa cadena de mando, es responsable de haber montado esa parodia de juicio que fue el Consejo de Guerra, por la difusión de información también es responsabilizado y debe ser condenado, por las sesiones de torturas y también por su desempeño en cada una de las planificaciones efectuadas desde el Departamento III de Operaciones donde también funcionaba la AT, que según dijo se formó allí por falta de grupos operativos. Es responsable tanto por su actuación personal como por su ubicación jerárquica, desde donde emitía y transmitía las órdenes que determinaron la ejecución de los hechos que están  sometidos a juzgamiento.
Por último desarrollaré la responsabilidad del Jefe del Departamento III de Operaciones.
17.- BAYON, Juan Manuel: nació el 15/11/26, es General de Brigada retirado del EA, es el único de los oficiales en juzgamiento  que llegó al grado máximo de la jerarquía militar. Su historia militar es posible verla en su legajo. En 1966 era profesor de Inteligencia Militar en Buenos Aires, en el ‘67 profesor del curso de Inteligencia de Estado Mayor. Luego en el ‘74 es designado en comisión  permanente por un lapso de 150 días como asesor de la delegación militar argentina ante la Junta Interamericana de Defensa, como agregado militar adjunto. Ya he hecho referencia que esto implica una responsabilidad en el plano continental al esquema represivo. El asiento que sigue está datado el 16/10/74. Agregado militar adjunto y Vicedirector de la Junta Interamericana de Defensa en el año ‘75. Luego regresa al país y su primer destino es BB en la Jefatura del Departamento III de Operaciones desde 2/76. Fue calificado por VILAS y ASPITARTE, con la máxima calificación. El 16/10/76 en Operaciones, el 30/11/76 pasa a ser nombrado Director de la Escuela Superior de Guerra, lo cual habla también de su alta calificación y de los puestos expectantes que fue ocupando durante su carrera militar. Luego de VILAS y ASPITARTE fue calificado por BIGNONE y RIVERO.
Luego de esos hechos fue designado Interventor de la provincia de Misiones hasta el gobierno democrático.
En su indagatoria BAYÓN, con esa calificación y esa actividad y esos cargos, dijo que él se ocupaba de conflictos armados de carácter internacional, que solamente VILAS y un Estado Mayor que él no sabía cómo estaba constituido y donde funcionaba, se ocupaba de la lucha contra la subversión. Que todo ello era responsabilidad de VILAS  e IBARRA, que había un CCD pero él no podía entrar. Que de los hechos se enteró por las noticias y que quizá no ocurrieron como IBARRA los contaba. Que la AT fue organizada por un jefe intermedio del departamento a su cargo. Que se encargaba de vestuario, racionamiento y equipamiento. Su tarea era fiscalizar permisos de casamiento y para cursos - insisto esto como jefe del Departamento III de Operaciones- y cuestiones solamente rutinarias.
A pesar de los intentos de mostrarse como un jefe de Operaciones ajeno a las actividades del Departamento de Operaciones, es responsable de la totalidad de los hechos cometidos durante su jefatura.
En primer término, esto deriva del art.3007 del RC330 que habla de la ingerencia del jefe de operaciones como responsabilidad primaria en la organización, instrucción y obviamente en las operaciones. El art.1.02 habla de la incidencia del Estado Mayor en las operaciones. El PON 24/75 donde se regula la detención, el registro y la administración de delincuentes subversivos, habla en cada una de las etapas de la ingerencia del Departamento III de Operaciones, sea en el procedimiento, detención y traslado a los CCD, en la investigación militar y el resultado que se iba a obtener de eso, como también en los procedimientos posteriores a la liberación.
El Plan del Ejército, contribuyente al Plan de Seguridad Nacional, enmarca la actividad del Departamento III de Operaciones y lo coloca obviamente a cargo de cada uno de los despliegues que se iban a hacer en el marco de la lucha contra la subversión, BAYON insistió en ser ajeno sin ningún tipo de fundamento más que su propia alegación. La directiva 404/75 establece claramente las funciones de los comandantes y jefes de departamentos, al disponer que tendrán la responsabilidad directa e indelegable en la totalidad de las operaciones.
Como ya se dijo con FANTONI, BAYON es responsable a nivel de Zona V, excede la de la Subzona 51 y la del área 511 sino que abarca toda la jurisdicción de la Patagonia, es responsable no solo de los hechos en Bahía Blanca, sino de todos los ocurridos en las subzonas 51, 52, 53. Resulta inadmisible que BAYON con la carrera que había realizado, haya sido confinado a un rol pasivo en Bahía Blanca, que era uno de los focos operativos más activos en la lucha contra la subversión, incluso a nivel nacional.
Es responsable jerárquico por la organización y el accionar del equipo de lucha contra la subversión, como se vio en el caso de MASSON a quien él calificaba. Y luego es responsable también de los hechos consumados tanto por MASSON como PAEZ. Al tener la capacidad de calificar, tenía la capacidad de emitir las órdenes y supervisar su cumplimiento.
Si bien no sería necesario dado su rango jerárquico, ir a la documentación, esa documentación está. No sólo era responsable jerárquico, sino que emitía órdenes de captura como vemos allí (exhibe en pantalla), en la cual habla de innumerables cantidad de alias y personas que ordenaba capturar. Este documento niega la presunta actividad alegada por BAYON: no solo es deducible de su ubicación jerárquica sino de la documentación.
El legajo documenta que estuvo a cargo del Departamento III de Operaciones hasta diciembre del 76.
Dijo que los últimos días de diciembre 76 estuvo dedicado a preparar su ropa para ser ascendido a general.
(hace una pausa)
Esto  no admite mayor comentario, es inadmisible.
En diciembre 76 se produce la ausencia de uno de los comandantes. VILAS había pasado a retiro y CATUZZI todavía no había asumido. En ese mes quien estuvo a cargo del Estado Mayor del V Cuerpo fue el oficial más antiguo de ese Estado Mayor, que fue Juan Manuel BAYÓN. Es en ese mes donde se concretan decisiones que no habían sido tomadas hasta ese momento. En diciembre del ’76 si se observa y se analiza con atención, se percibe que hubo un cambio en quien tomaba las decisiones, a mediados de diciembre es cuando desaparece la mayor cantidad de personas, se consuman los operativos más resonantes de la lucha contra la subversión y se decide el destino de muchas personas, muchas de ellas pasándolas a la cárcel, otras desapareciéndolas o presentándolas muertas en falsos enfrentamientos, entre ellos JARA. Esto habla de la impronta de BAYON durante el período breve de su comando de Subzona 51.
En este período del cual intenta deslindarse, sus órdenes fueron plasmadas en esos hechos que notoriamente hablan de un cambio de decisiones, un nuevo paradigma de decisión a partir que no estaban VILAS ni CATUZZI y era él quien estaba a cargo.
El haber desarrollado en último término la responsabilidad de BAYON no es casual: fue el único general de los acusados.
Se ve en esta sala el retrato de otro General del Ejército: José de San Martín.
Si uno ve las publicaciones de agosto del ’76 en el diario “La Nueva Provincia” hay una arenga del entonces coronel BAYON  al Padre de la Patria, el 17/8/76 habló de tiempos difíciles como los que él actuó (hablaba a San Martín): habló de extranjeros no argentinizados por amor o respeto, y de argentinos que aunque nacidos en el país, eran apostatas del sentir nacional. Dijo BAYON en esa ocasión: “sepa el Padre de la Patria, que para enfrentar la delincuencia bélica y marxista, que odia, divide y siembra el caos, busca el sometimiento a un imperio ateo y la destrucción del país, que aún pueblan por gracia de Dios las tierras que el libertó, hombres de raigambre hispánica, herederos de los capitanes de la conquista”. Es decir toma la tradición aniquiladora del ejército, la hace propia y lo hace invocando a San Martín.
Obviamente la dimensión histórica de cada uno de ellos es clara: uno es el símbolo del Ejército libertario y el otro es el símbolo de un generalato que denigra la Institución armada.
Queda quizá para pensar que las dimensiones que vemos en el cuadro de San Martín, no sea casual.
Por los hechos que han sido reseñados, se pedirá la condena del general Juan Manuel BAYON.
Solicito un cuarto intermedio.
Presidente: Vamos a hacer un cuarto intermedio de veinte minutos.   
Finaliza el cuarto intermedio.