miércoles, 1 de agosto de 2012

Alegato de fiscalía. 8.65 Daniel Hidalgo y Olga Souto Castillo.


Caso Daniel HIDALGO y Olga SOUTO CASTILLO: el escenario de estos hechos es Fitz Roy 137, un edificio de departamentos donde se realizó una inspección ocular por parte de este Tribunal, donde el propio Tribunal y las partes constatamos la imposibilidad de la versión de los hechos, que ha traído a este Tribunal Mario MENDEZ. Ninguna de las circunstancias que el acusado ha intentado hacer mención en su defensa, pudieron haber ocurrido atento las dimensiones y características del departamento y del edificio, donde fueron fusiladas ambas víctimas.
En cuanto a la persecución de las víctimas previo a su fusilamiento por parte de los integrantes del Equipo de combate contra la subversión, con algunos agregados como CORRES o GARCÍA MORENO, está constatada en archivos de Inteligencia, donde Daniel HIDALGO por lo menos desde 1974, por la DIPBA,  como integrante de MONTONEROS.
También ha sido relevada por la Inteligencia cada participación que ha tenido en asambleas estudiantiles.
Presidente: señor Fiscal, vamos a dar por concluida la jornada de esta mañana, y vamos a reiniciar a partir de las 16:00 horas. Se levanta la sesión.
doctor CÓRDOBA Fiscal
Caso HIDALGO – SOUTO CASTILLO (cont.): como ya habíamos mencionado se trató de un hecho ocurrido en Fitz Roy 137. En la inspección ocular se observó imposible la versión que dieron algunos de los acusados, así como la versión oficial de la época, absolutamente incompatible con las características edilicias, tanto las del propio edificio como las del edificio que está enfrente.
Ambas víctimas fueron ultimadas en el departamento 1 del cuarto piso, por integrantes del equipo de lucha contra la subversión, al cual se habían agregado otros oficiales como CORRES y GARCÍA MORENO, el prófugo de esta causa.
Las víctimas eran perseguidas tiempo antes: HIDALGO tiene registros de inteligencia del año ’74, donde se lo señala como integrante de MONTONEROS. Su participación en asambleas universitarias también fue registrada.
En noviembre ‘75 fue colocado en una lista de participantes en agrupaciones extremistas de MONTONEROS y ERP.
En la ficha de PRINCIPI se lo vincula con un grupo de personas cercano a MONTONEROS entre los que se menciona a HIDALGO, correspondiente al período junio a noviembre 76, es decir hasta el tiempo que fue secuestrado.
Por su parte SOUTO CASTILLO fue perseguida. Su hermana Isabel Cristina SOUTO contó que desde hacía tres años antes era perseguida, que  Olga militaba en la UES de Mar del Plata desde sus 17 años, por lo que se fue de la casa de sus padres. Fue encontrada después  por el Equipo de lucha contra la subversión del Departamento 3 de Operaciones.
Como antecedentes concretos podemos señalar el secuestro de Eduardo HIDALGO, a quien torturaron preguntándole por el paradero de su hermano y también el secuestro de sus padres.
Respecto del hecho en sí, Daniel y Olga habían ya sobrevivido a un intento de secuestro ocurrido en junio de 76, y también en el allanamiento de 11/76 en calle Paunero, donde fueron secuestrados GONZALEZ y JUNQUERA. Ante dos intentos de capturarlos, esas dos sobrevivas que habían tenido no fueron dejadas pasar por el Ejército: al encontrarlos a la tercera vez, lo ultimaron en el lugar donde estaban.
De estos secuestros unas horas anteriores a la ultimación, me refiero al secuestro de los padres HIDALGO y FALANCIOTTI, dio cuenta el diario La Nueva Provincia quien incorporó con fuente en el Comando, la información que habían sido detenidas tres personas, refiriéndose a sus padres y hermano.
Hay actas labradas en el expediente sobre identificación y entrega de cadáveres. Fue un operativo planificado, organizado y ejecutado para ultimar a las víctimas, atacándolos por sorpresa con un potencial militar exorbitante respecto de aquéllas. Eso quedó acreditado con las declaraciones de ALGAUCIL, LOPEZ, ALVAREZ, FLORENTIN, DELGADO testimonios coincidentes y complementarios.
DELGADO declaró que estaba en ese edificio, y antes del primer disparo escuchó gritos de voces de alto, personas corriendo en el pasillo y luego disparos. Ubica acciones ofensivas previas a cualquier explosión, al contrario de lo que intenta hacernos creer MENDEZ. Se trataba de un intento de detención.
Los testimonios de estas personas dejaron en claro que el Ejército tenía controlada la situación, y que en todo momento contó con un dominio absoluto.
ALGAUCIL declaró que un oficial le ordenó no salir de su casa, y que este oficial no evidenciaba el temperamento de alguien sometido a peligro. Actuaba bajo una situación controlada, incompatible con la versión de enfrentamiento dada después.
LOPEZ declaró que una persona uniformada le dijo que no saliera del departamento, sin evidenciar encontrarse en una situación fuera de control.
Los vecinos dieron cuenta de las dimensiones de la  violencia desplegada en el operativo. FLORENTIN vio luego del hecho una gran cantidad de sangre.
Todas las afirmaciones dan cuenta en modo coincidente que las explosiones se produjeron dentro del departamento donde fueron encontradas las víctimas, no en el pasillo ni en partes comunes ni en la escalera como se ha versionado.
A igual conclusión conduce la información del diario La Nueva Provincia que dice que los periodistas que se hicieron presentes el 15/11/76 observaron que la vivienda (y no otras partes del edificio) había sufrido daños, que en el interior había sangre e impactos de proyectiles en las paredes.
El comunicado que evidencia la acción psicológica por parte de la Inteligencia Militar,  atribuyó el tiroteo y las explosiones al accionar de las víctimas, evidentemente con la intención de delinear una coartada.
Hay un testimonio incorporado por lectura, el de Mario Emilio MARINELLI que da varias de las claves de este caso: dijo que ingresó entre las nueve y media y diez de la noche, y que previo a entrar al edificio escuchó una fuerte discusión de voces masculinas en el séptimo piso. O sea que a esa hora el edificio ya estaba tomado. Al ingresar a su departamento escuchó un disparo, vio descender desde pisos superiores una gran cantidad de soldados armados, uno de los cuales le indicó que se metiera a su departamento. Luego comenzó una serie de disparos y estruendos, es decir que da una secuencia clara de cómo fueron los hechos.
Indicó también que los soldados estaban rodeando el edificio y ubicados en el techo, y que desde el edificio de enfrente perteneciente a las Fuerzas Armadas se acribilló todo el frente del departamento.
Tras la evacuación, por la escalera pasó un soldado con una bolsa chorreando sangre, que le dijo que allí “llevaba los sesos”. Otro soldado le describió que al muchacho “lo remataron con un disparo”.
Otro detalle que declaró MARINELLI es que se acercó al departamento luego del hecho, y vio que la puerta tenía la marca de un pie “como si la hubieran pateado”. Lo cual da por tierra la versión de MENDEZ, GARCIA MORENO y otros acusados, sobre que la puerta había sido volada.
MARINELLI declaró que ingresó al otro día al departamento, que había una guardia militar, y que vio que  en el baño había una gran mancha de sangre, por lo que concluyó que allí había muerto alguien.
Esto corrobora la versión que va siendo comprobada, que a Daniel HIDALGO lo fusilaron en el baño, en tanto que a SOUTO CASTILLO, MENDEZ la fusiló en una habitación. Relató también MARINELLI que al otro día el Ejército requisó cada uno de los departamentos y que secuestraron a dos jóvenes más, los que luego fueron sometidos a tormentos.
Esta versión es concordante con lo declarado por Félix JULIAN, que fue careado con MENDEZ. Quedó comprobado a través del careo  que MENDEZ ultimó a SOUTO CASTILLO y otro oficial del Ejército hizo lo propio con HIDALGO.
Por este caso MENDEZ ha sido indagado y ha dado una versión que tiene una lógica en sí, no tiene muchas contradicciones pero admitiría otras formulaciones. La versión de MENDEZ no le permite al acusado ir más allá del primer o segundo piso. No se puede acercar más al hecho en una versión que abunda en detalles irrelevantes. La versión que hubo allí algún caso de legítima defensa, queda desvirtuada porque no se acreditó que hubiera bombas cazabobos, que hubiera explosivos en alguna columna, tampoco se constataron las granadas detrás de la heladera, ni el secuestro de los elementos que hicieron constar, ni las armas, ni las heridas que supuestamente tuvieron los oficiales que hubieran sido atacados.
En cambio se acreditó fundadamente que ambas víctimas eran buscadas, que los que participaban en el operativo conocían acabadamente quiénes eran a los que buscaban, tenían fotos, tenían el recuerdo de los intentos de secuestro anteriores, así como la información suministrada en la labor previa de Inteligencia. MENDEZ participó en el operativo: es imposible que alguien que participó en un operativo antisubversivo, de secuestro de personas concretas en circunstancias elegidas especialmente y sobre seguro, luego de desplegar operativos de cercado de la manzana, rodeo de la vivienda, y la planificación para actuar sobre las víctimas, no supiera qué iba a hacer ni a quién iba a buscar. Por eso es que se comprobó que MENDEZ ingresó al departamento, estuvo a la vanguardia de ese despliegue y una vez que estuvo frente a SOUTO CASTILLO la fusiló personal y directamente, acribillándola con veinte disparos.
Esos hechos están acreditados y serán materia de desarrollo al momento de analizar su responsabilidad.
IBARRA mismo corroboró estas circunstancias cuando en el “juicio por la verdad” declaró que él y su personal a cargo ejecutaron el operativo, pero los que fueron  al frente fueron los oficiales más jóvenes, entre los que estaba MENDEZ.
En el acta de entrega a familiares, surge de la actuación policial que personal militar trasladó a la morgue los cadáveres. Consta que el operativo terminó a las tres de la mañana, y que el Jefe del Departamento 2 de Inteligencia ALVAREZ dijo que el lugar se encontraba bajo control y vigilancia militar.
Esta acta constata las circunstancias mencionadas por los testigos en cuanto al horario y extensión del operativo.
Respecto de las heridas que ocasionaron la muerte, consta en la causa los veinte disparos que MENDEZ asestó a SOUTO CASTILLO. También la publicación del diario, que al otro día dijo que el hecho no provocó bajas ni heridos entre los oficiales.
El cadáver de HIDALGO fue entregado a sus padres pero el cadáver de SOUTO CASTILLO fue inhumado bajo el nombre de Delia Esther GARCIA.
Insistimos en que los oficiales que actuaron tenían pleno conocimiento de la identidad de ambos.
Como resultado del cambio de nombre antes aludido, SOUTO CASTILLO estuvo quince años desaparecida, aún en el año ‘84 la madre la buscaba.
Esto es responsabilidad directa de MENDEZ y el equipo de combate, por lo que no son ajenos los miembros del Departamento 3 de Operaciones, incluido el jefe BAYON.
La falsedad de esa identidad contó también con la participación de los funcionarios judiciales, que omitieron cualquier diligencia posible para determinar la identidad de una persona. Si el Poder Judicial hubiera sido ajeno, al recibir el expediente administrativo, tendría que haber citado a los familiares de Delia Esther GARCIA. Por el contrario no citaron a nadie, inhumaron el cuerpo con cualquier nombre sabiendo que lo hacían.
El acta inicial de la PFA establece, como la fuerza convocada en el lugar, que el Ejército ignoraría los datos filiatorios de las víctimas, eso es falso.
Fue una decisión judicial la que determinó la desaparición durante quince años de la mujer.
Vamos a repasar la prueba documental que contó con una operación psicológica para hacerlo aparecer como uno de los enfrentamientos que las “fuerzas legales” montaron para encubrir este hecho.
Esta foto de Daniel HIDALGO es la única que ha quedado de él, está adulterada, los bigotes están pintados a mano (exhibe) allí se da cuenta del comunicado del V Cuerpo, donde el propio V Cuerpo asume la operación. Por otro lado el servicio de Inteligencia Naval en el año ‘77 incluía pedidos de captura con los nombres de las víctimas. Ahí vemos a Olga SOUTO (exhibe), su captura formaba parte de los registros de Inteligencia a pesar de haber sido ultimada.
Luego está la nómina de “activistas subversivos”: se puede ver a Daniel HIDALGO y otras victimas. Fichajes de Inteligencia de cada uno de ellos y fichaje de PRINCIPI, donde se lo vincula con HIDALGO y a la OPM MONTONEROS.
El Ejército decidió condecorar a quienes participaron en estos fusilamientos, profundizando la acción psicológica para presentarlo como un hecho de combate en la “guerra” que estaban llevando a cabo. Monseñor MAYER bendijo las medallas que se le entregaron a MENDEZ, CORRES, GARCIA MORENO y ARROYO.
Como síntesis del caso quedó probado que HIDALGO y SOUTO CASTILLO fueron fusilados por un operativo militar integrado por miembros del equipo de lucha contra la subversión,  quienes dieron  previa tortura sobre otras victimas (el hermano, los padres de HIDALGO), con el lugar en que se encontraban.
En el caso de SOUTO CASTILLO la crueldad incluyó el ocultamiento del cuerpo. Eso originó a partir de una carta enviada a los padres, diciéndole que estaba embarazada, la corroboración de lo que MENDEZ le dijo a JULIAN, que había fusilado a una mujer embarazada.
Del daño del hecho dio cuenta Isabel SOUTO, destacó el alivio de hallar su cuerpo, que no tenían que seguir buscando, lo que había sido no más que una decisión cruel.
La prueba se integra además con el expte. 387, 185, informe pericial del EAAF, notas periodísticas, vistas fotográficas, el informe del Departamento Catastro de la Municipalidad de Bahía Blanca y el plano del inmueble Fitz Roy 137.