miércoles, 1 de agosto de 2012

Alegato de fiscalía. 8.84 Mónica Morán.


Caso Mónica MORAN: fue secuestrada el viernes 11/6/76 en el lugar donde funcionaba el teatro “La Ranchería”. Esa noche MORAN se encontraba con CLARO, ESCUDERO, TZURKIN y AGUIRRE. Un grupo de unas cinco personas armadas irrumpió en esa sala ubicada en Rondeau 220, obligaron a los que allí estaban a tirarse al suelo e interrogaron a las personas quién era Mónica MORAN, una vez identificada la redujeron y se la llevaron secuestrada, previo apropiarse de dinero, documentos y bienes personales que había en el lugar. Una vez ingresada al CCD, su presencia fue acreditada por SEPULVEDA, SEGUEL, MAIDANA, CIFUENTES y CARENISCO. SEPULVEDA dio cuenta del modo en que fue retirada del CCD para su fusilamiento: dijo que cuando fue trasladada a la UP4, aproximadamente el 25/6 se enteró por la lectura de un periódico de su muerte en un enfrentamiento, lo que descartó “por ser totalmente inadmisible”.
SEGUEL relató que compartió cautiverio con MORAN, y la escuchó hablar con los guardias, quienes la llamaban por su nombre.
MAIDANA relató un hecho particular ocurrido en el CCD: durante un interrogatorio a cargo de CRUCIANI, éste dispuso que trajeran a MORAN para que la reconociera. Si bien estaba tabicado distinguió la voz de Mónica MORAN, a quien ubicaba de su militancia en Cutral Có. Esto confirma que estaba secuestrada en  ese CCD del Ejército.
El relato de los testigos corroboró la inmediatez entre el momento en que MORAN estaba cautiva y la fecha en que su cadáver es presentado públicamente, como producto de un supuesto enfrentamiento el 24/6/76. Las referencias de los testigos son categóricas en cuanto a que estaba reducida al cautiverio y que fue retirada por las mismas fuerzas represivas que la habían secuestrado. El falso enfrentamiento se produjo en la esquina de Santiago del Estero a la altura del 376 entre las 2:00 y las 3:00 horas.
Se da cuenta de una publicación donde se habla de cinco extremistas abatidos en Bahía Blanca. VILAS dijo que la única abatida era MORAN, y que el resto de los que figuraban como víctimas, se debía a una difusión propia de la actividad psicológica secreta. El operativo de abatimiento estuvo a cargo de oficiales del V Cuerpo de Ejército. ´
Corroborando este accionar exclusivo de fuerzas militares y policiales, el médico FLORES en su declaración incorporada por lectura, manifestó haberse constituido en ese domicilio de Santiago del Estero y Nicaragua donde constató la muerte de una persona por hemorragia interna, agregó no haber percibido la existencia de otros cadáveres, con lo que queda confirmada esta hipótesis de acción psicológica.
Dictámenes periciales corroboran que se trató de un homicidio, y también las declaraciones de los vecinos MILONDO y CASALLI, incorporadas por lectura. Los testigos refirieron que les había llamado la atención la información suministrada por La Nueva Provincia, porque al día siguiente no registraron huellas de un tiroteo entre presuntos oponentes y las FFAA; más aún conociendo que la casa estaba  deshabitada. Esta última circunstancia la corroboran CORIA y  PERALTA.  En la exposición del caso BOMBARA se da cuenta que desde el 1/1/76 era un domicilio que las FFAA tenía en su mira, porque allí habían vivido militantes políticos.
Los dictámenes periciales forenses, incorporados por lectura incluyen los dictámenes de los miembros del Equipo Argentino de Antropología Forense quienes concluyeron como muy poco probable la hipótesis que la víctima haya fallecido como consecuencia de un enfrentamiento, sino que era coincidente con una muerte por homicidio por disparos de armas de fuero, efectuados a corta distancia, con la víctima inmóvil.
INCHAURREGUI recordó la diligencia pericial practicada sobre MORAN, las lesiones por proyectil en la zona del tórax, de sentido anteroposterior, absolutamente incompatible con la hipótesis de un enfrentamiento. Su colega Collins SNOW añadió que por la rosa de disparos era coherente el supuesto de ejecución de la víctima. Mariano CASTEX arribó a iguales conclusiones, insistió que MORAN jamás pudo haber muerto en un enfrentamiento a partir del estudio que él hizo del cuerpo.
La identidad del cadáver fue determinada por pericia papiloscópica de TREFFINGUER. Con todo esto queda demostrado que resulta totalmente incompatible la hipótesis de un enfrentamiento y se encuentra corroborado con las declaraciones de MINOLDO y CASSALLI, quienes dieron cuenta de la dispersión de disparos de balas en el frente e interior del local.
Con el cadáver de MORAN hay referencias de que fue llevado desde ese lugar a instalaciones del Hospital de Evacuados 181, antes de ser llevado a la morgue del Hospital Municipal; se encuentra probado con las declaraciones de BERNARDI, TARANTO y José Alberto MORÁN.
Las declaraciones de VILAS al respecto deben ser valoradas con algunos aspectos: en su indagatoria se puede leer un reconocimiento de la materialidad del hecho, y el ensayo de VILAS de culpar a MORAN de su propia muerte, es una coartada sin ningún tipo de sustento. Jamás ocurrió un hecho así en Bahía Blanca, en que una víctima consigue evadirse de sus captores y resulta ser víctima del accionar de sus propios compañeros a pocas cuadras del Comando del V Cuerpo. El operativo estuvo a cargo de Enrique José DEL PINO, quien fue uno de los Jefes del CCD “El Olimpo”.
Los testigos AGUIRRE y TSURKIN dieron detalle de las gestiones que realizaron en la Seccional 2ª de Policía, en el Comando Radioeléctrico. José Alberto  MORAN declaró que un oficial de apellido CIPIO le informó telefónicamente que la víctima se encontraba bajo jurisdicción del Ejército, en estado de “averiguación”. Más allá de ello la familia no pudo avanzar hacia otras certezas.
El hermano se presentó en el V Cuerpo, le dijeron que el cuerpo había sido llevado al Hospital Militar. Al presentarse le mostraron manchas de sangre en la entrada.
La prueba documental está integrada por el expte. 1097 y expte. 96 CFABB, legajo CONADEP 3304, y publicaciones del diario Crónica,  La Nueva Provincia, La Nación, Opinión y Clarín. Y en cuanto a la persecución y tarea de Inteligencia previas, de las que ya era víctima Mónica MORÁN, podemos ver una ficha de la Policía de la Provincia de Buenos Aires del año ‘71, ya estaba fichada a partir de su integración a la Asociación Bahiense de Escritores. También la circulación por Inteligencia de un supuesto hecho de privación ilegítima de la libertad y robo en Bahía Blanca, se da parte de las denuncias hechas a partir del caso MORÁN, quien se desempeñaba en un Jardín de Infantes, que tiene un hermano Teniente de Fragata, quien se hallaría enemistado con la causante por la vinculación de ésta a elementos izquierdistas.
Se acreditó en síntesis que Mónica MORAN fue secuestrada el 11/6/76, trasladada y mantenida cautiva en el CCD “la escuelita” donde fue torturada, luego retirada por las mismas fuerzas del CCD para ser fusilada el 24/6/76.