martes, 26 de junio de 2012

Alegato del fiscal Abel Córdoba, 26.6.12 (Parte I)


Mayo de 1973: La Nueva Provincia pide “proceder sin contemplaciones”. 24 de marzo de 1976: “Llegó el momento”, la hora de “la violencia ordenadora”. La lógica sacrificial de las FFAA, propia del mesianismo. Instituciones públicas a la clandestinidad: crímenes sin criminales. El poder ramificado que sigue vigente. Impunidad biológica: Azpitarte, Catuzzi, Vilas, Ibarra, Cruciani, Corres, Streich, Losardo, Tauber, Núñez, Gozález, Scarnati Almada, Madueño, Ogñenovich y Mayer. Los prófugos García Moreno y Alvarez. Quién es quién de los 17 imputados. El silencio como prolongación de la tortura. El pedido de Martín Fresneda: “Nacimos de esos huesos y necesitamos abrazarlos de nuevo”. La exhortación a romper el pacto de silencio. La valentía de los testigos, su entidad ética, y la confianza en el poder judicial. Julio de 1976: LNP pide juicios sumarios y pena de muerte. “Son unos cagones, no quieren fusilar”. 35 años después, el “problema futuro” de los Massot se hace realidad realidad: la hora de la justicia.




-Presidente (Dr. Jorge Ferro): Sr. Fiscal adelante.

-Fiscalía (Dr. Abel Córdoba): Muchas gracias.
Voy a empezar el alegato de la fiscalía reproduciendo los términos de una pregunta que servirá para comprender algunos aspectos del sórdido contexto local del terrorismo de estado y también la absoluta impunidad con la que actuaron estos ejecutores, a partir del accionar de las agencias de legitimación discursiva que operaban en ese entonces.
La pregunta con la que comienzo el alegato tiene estos términos: “¿Qué esperan nuestros hombres de armas para reconocer que la argentina vive un clima de guerra interna y para proceder en consecuencia sin contemplaciones ni concesiones? Esta pregunta la formulo el diario La Nueva Provincia en mayo de 1973.
Es decir, esta pregunta que cuestionaba qué esperaban para reconocer que había un clima de guerra interna, ya instalaba la ficción en el año 73 de que aquí se vivía una guerra. Es una ficción que todavía hemos tenido que escuchar de los imputados en su intento de justificar estos crímenes gravísimos por los que se los imputa, y fue formulada en mayo del 73, es decir, a dos meses de las elecciones que habían llevado al gobierno a Héctor Cámpora, y a 3 semanas antes de que asumiera. Es decir, tras 7 años de gobiernos militares ya entonces el diario LNP que por entonces era y como sigue siendo la usina ideológica de esta ciudad, monopolizando los medios de comunicación, gráficos, radiales y televisivos, lo que le reclamaba a las FFAA integrada por muchos de los acusados aquí presentes es que procedan, y ese reclamo de proceder sin contemplaciones ni concesiones lo vieron concretado. Y las FFAA, estos oficiales y suboficiales que aquí acuso procedieron de ese modo, no tuvieron contemplación absolutamente de nada.

Tiempo después, el 24 de marzo de 1976 el diario de los MASSOT titulo; “Llegó el momento”, y entonces le indico a estos ejecutores el modo en que tenían que hacerlo, el modo en que tenían que proceder, en estos términos: “Nada de rodeos, ha llegado el momento de abandonar el profesionalismo aséptico y establecer la primera distinción fundamental en una política revolucionaria, distinguir el amigo del enemigo, y a la violencia destructora y asesina hay  que responderle con una violencia ordenadora”. Es decir, esa frase que fue tomada por estos ejecutores, no es el producto de una represión improvisada, es el producto de una represión planificada, sistemática, que aun cuando fue implacable, estuvo reglamentada años antes de su propia ejecución y que fue intencionalmente dirigida hacia algunas personas, militantes sociales y políticos básicamente, a partir del cerco que establecía sobre ellos la actividad de inteligencia. En esa misma edición del 24 de marzo, LNP les indico también el objetivo de esa violencia. A quienes tenían que aniquilar, y dijo: “Al aparato subversivo, al sacerdocio tercermundista, a la corrupción sindical, a los partidos políticos” y siguió con la numeración plasmando lo que fue el plan del ejercito, lo que fueron las ordenes de aniquilación previas plasmadas por las FFAA, y advirtió por ultimo que: “A esos enemigos, al aparato subversivo, se los iba a destruir allí donde se encuentren, sabiendo que sobre la sangre redentora debe alzarse una segunda republica” Y ahí entonces tenemos otro de los componentes de estos hechos, que es la lógica sacrificial, es decir; establecían la necesidad de matar. Esa lógica de que cualquier fundación sobre lo que había iba a ser sobre la muerte, sobre la muerte de los otros, sus enemigos obviamente. Y esa lógica sacrificial es propia del mesianismo que los hacía sentir intérpretes incluso de un plan divino. Es conocida la frase de VILAS, e incluso de otros ideólogos de la represión que hablan de que oponentes y enemigos eran aquellos que se oponían al “Plan de Dios en la Tierra”. Ese fue el mesianismo desde el cual actuaron estos acusados. A partir de entonces es cuando las FFAA actuaron cumpliendo su rol favorito, ellos se consideraron la reserva moral de la patria, y en nombre de ella mataban para ello en un rol autoimpuesto, impuesto a fuerza de fuego y sangre, en un rol de refundadores.

Pensemos que históricamente las FFAA llegaron a esta geografía como parte de una ofensiva militar contra los pueblos originarios, han establecido el control social durante toda su historia. El golpe de Estado de 1955 fue gestado en esta ciudad, pero llegaron a convertirse en la época en que sucedieron estos hechos, en el ejército de ocupación de su propio territorio, a partir de la aplicación de la doctrina francesa, y lo más grave fue que pasaron a la clandestinidad a instituciones públicas, para cometer desde esa clandestinidad los crímenes más atroces que hemos escuchado durante un año en estas audiencias. En esos elementos está la configuración más precisa del terrorismo de estado, por un lado las instituciones públicas pasadas a la clandestinidad y por otro lado el instrumento de esa clandestinidad; el terror, el crimen.
El crimen fue el instrumento del terrorismo de estado que llevaron adelante estos acusados, y para generar el terror que provocaron en la sociedad, y directamente en las victimas y en toda la sociedad no usaron solo la propaganda o complotaron solo con las agencias discursivas, sino que mataron. El instrumento del terror de estos acusados fue la muerte, la eliminación para aterrorizar. Mataron, desaparecieron y fusilaron. Se apropiaron de los hijos de los enemigos, llegaron a eso. Las conductas que han cometido en ese rol clandestino y criminal están en las más graves conductas que se puedan concebir y que haya hecho una persona alguna vez. Arrancaron identidades, referencias, vínculos, dejaron a padres sin los hijos, se los arrancaron. Lo mismo a hijos sin los padres.

En esta misma sala estuvo testimoniando Adriana METZ y nos conto algo de sus vivencias, que apenas nosotros podemos imaginar. Y en referencia a este tema dijo: “Fui hija de mama y papa hasta que los secuestraron. Después pase a ser hija de desaparecidos” Esa frase es el ejemplo de cómo una persona, en este caso, una víctima dejó de tener relación filial. Dejó de ser hija de alguien, pasó a ser la hija del resultado de un crimen estatal. Entre ella y los padres quedo instalada para siempre, hasta hoy, y lo que resta de su vida, la decisión macabra de arrancar a sus padres de la vida. La misma Adriana METZ nos contó sus vivencias cuando fue madre ella y como veía a sus amigas, que también lo habían sido, recurrir a sus madres para saber qué hacer con sus hijos, como cuidarlos, que hacer en los instantes más cotidianos, incluso en los críticos, que van desde la duda de qué hacer con un hijo cuando es recién nacido, como tenerlo. Y dijo: “Yo no tenía a quien recurrir. A alguien se le ocurrió que mi mama no tenía que estar en este mundo. A alguien se le ocurrió que no tenía que estar viva”

La fiscalía está acusando en este juicio a algunos de los responsables, a algunas de esas personas que se les ocurrió que había gente que tenía que dejar de vivir, y que a partir de ello había gente que iba a vivir sin sus padres, sin los hermanos, sin los hijos.
Ese arrancar, esa desaparición también produjo una suerte de desaparición, de dilución de los autores, se diluyeron atrás de la impunidad. Y este juicio si bien no va a poder revertir el hecho irreversible que es la muerte y la desaparición, tendrá la oportunidad de revertir la impunidad insoportable en la que han transcurrido 36 años de su vida estos autores. Esa impunidad es reversible con una decisión judicial que vamos a solicitar al final del alegato.

En otra de las dimensiones también graves, si uno evalúa lo que significan los hechos criminales antes y después de las conductas de estos autores, lo mismo en que se puede concluir es que hay hasta definiciones como la de sadismo, crueldad, que significan otra cosa después de la conductas de estas personas.

Llegaron hasta oscurecer la historia. Una historia que no era pacífica tampoco, no estaba exenta de crímenes, ni de crímenes masivos tampoco, y ha sido dicho: si algún circulo le faltaba al infierno dantesco estas personas lo completaron, lo crearon, lo planificaron y lo ejecutaron. Y es así como tenemos todavía miles de ciudadanos argentinos que siguen viviendo con las secuelas de esos hechos.

En otro plano, voy a adelantar las conclusiones de este alegato. Los 94 hechos que estamos juzgando la fiscalía los considera probados a cada uno de ellos, en cada una de las circunstancias en las que se acusado, es decir la misma circunstancia en espacio, tiempo y modo de ejecución. Y en cuanto a los acusados también tenemos por demostrada su responsabilidad criminal en cada uno de los hechos.

Es un juzgamiento, vuelvo a las víctimas, abarcativo, hemos escuchado, se ha producido prueba y se juzgaran; 31 secuestros, tormentos y cautiverios en CCD, 21 secuestros, tormentos y cautiverios en CCD y luego en cárceles. 2 abandonos de personas, 2 nacimientos en cautiverios y luego apropiación, 12 desapariciones, 4 fusilamientos sin cautiverio previo y 22 homicidios sin cautiverios, es decir un total de 38 homicidios ejecutados esos homicidios en el lapso de 1 año. Hoy se cumple 1 año del inicio de este juicio, pensemos en que desde que empezamos con la primera audiencia hasta ahora hay 38 homicidios, y estos son apenas un pequeño porcentaje de todos los hechos, esto es lo que conforma el objeto procesal, pero eso nos da alguna dimensión lo que fueron las masacres que ejecutaron estas personas. Esta también probado que estos 17 acusados, que son un número representativo, formaron parte y forman todavía de un poder ramificado que no está entre los acusados en este juicio y probablemente no lo esté. Es un poder ramificado en la cual ellos son una parte, pero es un poder que sigue vigente y que contribuyó decididamente a que estos hechos se cometieran. Decía que estos 17 acusados son apenas un puñado de los varios centenares que actuaron en esta misma jurisdicción y de los miles que secuestraron y torturaron en todo el país.

Es notoria la ausencia en esta sala de GARCIA MORENO, quien se fugó al momento en que el tribunal dispuso el inicio de las audiencias y 30 años que han transcurrido desde el retorno a la democracia, que es cuando se pudo haber tenido alguna esperanza en el juzgamiento explican la impunidad biológica, la ausencia de alguno de los jerarcas locales del terrorismo de estado, me refiero a quienes comandaron la zona V de seguridad; Osvaldo AZPITARTE Y CATUZZI. También la ausencia de represores tristemente célebres como Emilio IBARRA, jefe del equipo de lucha contra la subversión, del suboficial Santiago CRUCIANI, jefe del CCD La Escuelita, de Julián CORRES que murió durante el desarrollo de estas audiencias y en el caso de CORRES al haber muerto durante estas audiencias, cuando ya estábamos escuchando a las víctimas, es notorio en ese caso como un ser tan insignificante, una personalidad sostenida en alguna trama obviamente miserable porque no cabe concluir otra cosa, pudo ocasionar tanto daño, fue esa persona determinante del sufrimiento que padece y va a padecer siempre Patricia CHABAT y muchos testigos que no pueden venir a declarar por las secuelas que les dejó. Pensemos también en TARCHITZKY a quien tuvo bajo sus manos. A Oscar MEILAN por ejemplo, que escuchaba al “Tío” decirle “dale Laucha, dale picana nomas”. Son hechos traumáticos que han marcado sus vidas, y así con infinidad de personas, desaparecidos. Esa explicación de cómo un ser tan insignificante puede producir tanto daño está, quizás si CORRES no hubiera sido oficial del ejército, hubiera cometido algún crimen quizás o no, pero menor. La diferencia está en que formo parte del Ejercito Argentino, que en esos años se había convertido en una máquina de matar. La pertenencia y la actuación en esa máquina de matar  es lo que le da capacidad de daño a un a seres insignificantes como CORRES.

También faltan en este juicios Jorge STREICH que era uno de los médicos del CCD, el torturador Antonio LOSARDO, el jefe de área de la primer parte del año 1976 Argentino TAUBER, es muy larga la lista de quienes debieron ser juzgados antes de su muerte, y también señalo que esa impunidad biológica estuvo favorecida tanto por la lentitud como la incompetencia del poder judicial en primera instancia local para tramitar con decisión estas causas. Tampoco voy a obviar a Leonardo NUÑEZ, otro de los responsables del enlace de los centros clandestinos de detención y la cárcel y los oficiales de inteligencia GONZALEZ, SCARNATI ALMADA, MADUEÑO también, el juez federal que participaba de las sesiones de tortura, y los referentes de la Iglesia Emilio OGÑENOVICH y Jorge MAYER, quienes también deberían haber sido juzgados por sus responsabilidades en estos hechos, además claro esta de Adel VILAS, pionero del terrorismo de estado que llego a Bahía Blanca con la misión especial de “extirpar la infiltración marxista” en esta universidad, y desde allí arraso con toda la ciudad, él y las FFAA, con todo el sector de la población que él creía que se oponía al plan de las FFAA que era igual al divino. Y decía que no quedan dudas de las responsabilidades de estos acusados y sólo es un repaso de algunas conductas de cada uno de ellos nos puede ilustrar claramente de que hay un núcleo de prueba producido en este debate que determina, no solo el sentido de la acusación, sino también el que tendrá que tener la sentencia.

Acá está acusado Andrés Reynaldo MIRAGLIA, por ejemplo, quien hizo de la cárcel que dirigía un anexo del CCD. Los torturadores de La Escuelita, mientras MIRAGLIA estaba a cargo de la Unidad IV interrogaban o en la Escuelita o en la Unidad IV que él dirigía. Es indudable, a partir de ahí, después veremos otras razones para determinare su responsabilidad.

Hugo Jorge DELMÉ, quien está sentado a su lado era el encargo desde su jefatura de División Registro y Enlace, que como parte del plan sistemático de desalentar, interrogar y humillar a los familiares en su reclamo desesperado y arriesgado, aun estando ante él, a reclamar por sus familiares. Hasta que les daba tanto miedo y no podían ir más, ya que empezaban a correr riesgos sus vidas. Y desde esa función represiva donde obviamente, el jefe de registro y enlace era el que aparecía con las listas de quién estaba en el centro clandestino, quien no, a quien habían matado, a quien iban a liberar o quien iban a pasar al CCD.

SELAYA, quien está sentado a la derecha. Hay una acción que fue descripta aquí por el psiquiatra de la cárcel convocado por SELAYA a la dirección de la cárcel, y entonces estaba SELAYA, lo describió bien GARCIA MEDINA, con una escopeta, un detenido tirado en el piso y le ponía la escopeta en la boca delante de un chico de 10 años, aproximadamente. Ese es, creo, un indicador suficiente del perfil de la dirección de SELAYA a cargo de la Unidad IV, además claro está que, a diferencia de los que hacia MIRAGLIA que dejaba entrar y coordinaba los interrogatorios dentro de la cárcel, SELAYA hacia distinto, dejaba que se los llevaran. Ha estado acá la victima JULIA que dijo que mientras estaba detenida en la unidad IV  fue llevada a La Escuelita nuevamente y después reingresa. Eso también documentado.

Jorge MANSUETO SWENSEN jefe de área desde el 26 de noviembre de 1976, responsable de los secuestros ejecutados en esa unidad territorial que luego describiremos, y también responsable, primero lo negó, luego lo admitió, igual había pruebas, de los cautiverios en el edificio en donde MANSUETO tenía su jefatura funcionaba un CCD, estaban secuestrados adolescentes de la ENET. Respecto de los secuestros y cautiverios que se ejecutaron, que él ejecutaba mientras era jefe de batallón, dijo que “RUIZ Y BOHOSLAVSKY, creo que alguna noche compartimos o hemos dormido en la misma unidad”. La diferencia es que algunos estaban secuestrados y sometidos a tormentos y él era el jefe de ese lugar, y no sólo el jefe, sino que quien daba las órdenes, quien disponía los medios y quien tenía en definitiva en términos jurídicos el dominio funcional del hecho.

Hugo FANTONI, jefe de personal del estado mayor del V cuerpo. FANTONI participaba en las deliberaciones una vez que se fusiló a las 4 víctimas de los que se conoce como la “Masacre del Pibe de Oro”: GIORDANO, IZURIETA; YOTTI y ROMERO, adolescentes todos. FANTONI participaba de las deliberaciones de la jerarquía militar que integraba y también era quien disponía los traslados, era responsable como jefe de personal de la permanencia en las cárceles de los detenidos y quien disponía los traslados a otras unidades por ejemplo, eso está documentado. Y cuando tuvo que trasladar a los detenidos de la Unidad IV a Rawson eligió un día particular; el 22 de agosto de 1977 como para que no queden dudas de lo que les esperaba a los detenidos cuando llegaran a Rawson.

Carlos TAFFAREL, jefe de Acción Psicológica Secreta durante 5 años, una función determinante para el montaje de los falsos enfrentamientos que se produjeron tanto en el año 76 como 77, estuvo 5 años a cargo de esa sección. Es decir un ejecutor claro, efectivo, evidentemente, porque no lo cambiaron de función, desde el destacamento de inteligencia.

Norberto CONDAL: Julio GONZALEZ CHIPONT, uno de los subjefes del equipo de lucha contra la subversión presentó documentación pidiendo ser ascendido y dijo que ameritaba su ascenso a partir de que él, junto con otro de los acusados de aquí, había participado en la eliminación de terroristas subversivos, y dijo: “Yo participé junto con el equipo de lucha contra la subversión”, lo dejó plasmado por escrito, de Patricia ACEVEDO, Carlos RIVERA, de las 4 víctimas de la “masacre El pibe de Oro”, que recién enumeré, y cuando GONZALEZ CHIPONT tuvo que ofrecer avales de esa eliminación, de las cuales él se hacía cargo junto con otras autores, ofreció a Norberto CONDAL. Firmó: esto lo puede avalar Norberto CONDAL y Mario MENDEZ también, entre otros.

Luego Jorge GRANADA, quien fue el jefe de “EL TÍO” CRUCIANI, es decir, el jefe del principal torturador del CCD, es decir CRUCIANI recibió y ejecutaba las órdenes de GRANADA. Cuando lo tuvo que calificar, obviamente, le dio la máxima puntuación. Es indudable su responsabilidad, a partir solamente de este hecho en términos concisos porque tiene un contenido, tanto delictivo como de daño enorme.

Vicente FORCHETTI fue el comisario de la policía federal de Viedma, jefe de grupo de tareas de la subzona 51 en Viedma y participaba él mismo en los secuestros, y fue reconocido en esta misma audiencia. También hacia traslados hacia centros clandestinos de detención.

Walter Bartolomé TEJADA, era el auxiliar del departamento II de inteligencia. Entre ALVAREZ, que está prófugo, y TEJADA concentran las jefaturas de inteligencia del departamento II desde el año 1974 al 1981, es decir es un oficial retirado del Ejército, determinante en la inteligencia de toda la dictadura militar en Bahía Blanca, y además obviamente, es el jefe de Julián CORRES. Es decir, CORRES estaba bajo sus órdenes, él supervisaba, él lo calificaba. CORRES cumplía las ordenes que él le daba.
El ejecutor dentro de la estructura del V Cuerpo, bajo las órdenes de Walter TEJADA.

Osvaldo PAEZ, otro de los acusados de este juicio. Presidente del Consejo de Guerra, de una guerra que sólo existía en su ficción, o una especie de justificación que necesitaran, jefe de una división y educación, no sé porque se llamara así. PAEZ fue reconocido torturando victimas, torturando a SOTUYO, lo reconoció en esta misma audiencia, torturando a BENAMO  en mayo del 76 y aparte de ser jefe de división, de estar como oficial del estado mayor torturando jóvenes, SOTUYO ha tenido 20 o 21 años y él tenía más de 40 en ese entonces. También comandó operativos en la zona, ha admitido él además de intentar escapar de la responsabilidad diciendo que contaba municiones en el Vto. Cuerpo, admitió y está documentado también, estar a cargo de operativos antisubversivos en la zona, ordenados por Adel VILAS.

Juan Manuel BAYON, jefe del departamento III de operación del V cuerpo de ejército, el único general de los acusados aquí presente, y el generalato en estas instituciones es el máxima rango al que puede aspirar un oficial, por ello tiene una connotación especial en este caso BAYON como general y como jefe de departamento 3 de operaciones al ser indagado por el juez federal  en la instrucción llegó a decir que él se ocupaba de autorizar casamientos, el jefe del departamento 3 operaciones, venia de ser el vice director de la junta interamericana de defensa y cuando se le pregunto qué hacia usted en el Vto. cuerpo  dijo: que autorizaba casamientos. Luego de estar en el departamento 3 de operaciones fue Director de la Escuela de Guerra, fue interventor de Misiones, es decir, una persona con un despliegue importante en términos políticos y militares, políticos en ese contexto dictatorial y que llegue a decir eso, obviamente es una persona inteligente, no es una persona que pueda llegar a ser abrumada por circunstancia repentina, este es el indicativo, por el cerco de prueba que existe es tan determinante, que solo le queda transitar por lo absurdo.

Mario Carlos Antonio MENDEZ, el entusiasta oficial del V cuerpo de ejército del cual hemos probado en este juicio que fue el ejecutor directo de numerosos fusilamientos en las calles de Bahía Banca; tanto en Fitz Roy 137 como en Chiclana 1009 reconocido por un adolescente como la persona que estuvo a cargo del secuestro y traslado al batallón de comunicaciones de 6 adolescentes comandando, o al menos una facción el equipo de lucha contra la subversión durante plena dictadura y de noche obviamente.

Jorge Aníbal MASSON jefe de una de las secciones de lucha contra la subversión  y no sólo un jefe formal sino también alguien que tenía participación activa en los operativos.

Héctor ABELLEIRA, si repasamos su conducta, el decía: “esta noche salgo de cacería” y esa noche secuestraron a Vilma Diana RIAL y a Oscar MEILAN y abandonaron a sus hijos. Esa conducta que ha quedado comprobada entiendo que determina el sentido de la acusación.

GONCALVES reconocido también por sus vecinos en los secuestros.

CONTRERAS que no está en la audiencia, pero también fue reconocido por los testigos en los diferentes secuestros.








Ese repaso de conductas de cada uno de ellos entiendo que constituye un núcleo probatorio, está probada cada una de esas circunstancias que ya determina el sentido tanto de la acusación como de la sentencia. Pero el juzgamiento que está en desarrollo es algo más que una acción particular o incluso excede lo que suelen ser los juicios orales en otras jurisdicciones, en que se juzga un centro clandestino. Estamos juzgando una época de esta ciudad, de esta región, la más oscura que hubo, a partir de estas conductas que fueron constantes durante toda la dictadura militar.

Estamos juzgando a los integrantes de las instituciones públicas fundantes de esta ciudad, esta ciudad fue fundada por el ejército y se está juzgando la comisión de crímenes contra la humanidad de las estructuras de poder, que queda graficado con CORRES por ejemplo. Y es el juzgamiento de un poder dictatorial parcial porque el resto seguramente depende del silencio de estos acusados que fueron, como le reclamaba La Nueva Provincia, implacables con sus víctimas y también lo siguen siendo con sus familiares. Estos acusados siguen ejerciendo la tortura, siguen con el poder que les queda accionando contra las víctimas, contra sus familiares, siguen callando la información que tiene acerca de que hicieron con los desaparecidos, que hicieron con los restos de esas personas y esa es una conducta del poder que les queda, les queda el poder de información y ese poder residual que tienen para siempre lo siguen ejerciendo contra las víctimas. No hay ninguna manifestación de dolor que los haya llevado a reflexionar a cerca de la posibilidad de establecer alguna vía de cese del dolor, y de dejar de torturar a los ciudadanos. Estas personas siguen coaccionando, siguen usando la información para que otros ciudadanos sigan sufriendo, algunos de los padres de los desaparecidos tienen la misma edad que ellos, se sabe que no queda mucho de vida, estadísticamente no queda mucho de vida y aun así lo siguen haciendo. Hay personas que llegaron acá como pudieron, aceptaron sentarse cerca de ellos, un gran gesto pacífico, de civilización, de educación es decir a los más de 80 años venir y sentarse a un metro de ellos, volver a contar y seguramente que muchos de esos padres; por ejemplo Elmo PERALTA ha pensado que estas personas han visto por última vez a sus hijos, han sido ellos quienes por última vez los vieron, quizás debajo de sus botas o cargados en el baúl de unos de los autos y vinieron acá para colaborar con la justicia, pero con la esperanza de que se iba a dar algún paso, que quizás se dé en la certeza de ese conocimiento que necesitan para pasar sus últimos días con el dolor pero habiendo obtenido una calma a partir de esos datos.

Hace poco declaró en el juicio oral de Mar del Plata, Martín FRESNEDA, hijo de desaparecidos, y dijo ante los jueces y los imputados con la misma responsabilidad que los que hay acá, al intentar explicar por qué quieren saber donde están, por qué los necesitan. Es una pauta civilizatoria milenaria, y dijo entonces Martín FRESNEDA; “Nacimos de esos huesos y necesitamos abrazarlos de nuevo”.

Hay una necesidad de cercanía material aun con los restos, lo explicó acá una de las científicas del equipo de antropología forense, una necesidad antropológica de estar cerca de una materialidad en este caso los padres. El hermano de Martín FRESNEDA, Ramiro FRESNEDA, ante el tribunal en ese momento les exigió a los acusados que si les quedaba algo de dignidad les diga que paso, no sólo con los padres sino también con los hijos de los desaparecidos.

La fiscalía del mismo modo que lo hizo la querella, entiendo que tiene la obligación de exhortar a los acusados a que indiquen si es que tienen algún dato, descartamos que sí. Un jefe de operaciones no puede no tener ningún dato de esto que ha ocurrido bajo su órbita, lo mismo con el jefe de área, lo mismo con las personas de inteligencia. Es una exhortación obviamente desesperanzada, no hay ningún indicio de que registren o le den relevancia a los efectos de sus actos, por el contrario quizás hasta allá algún goce en esa tortura que se sigue ejerciendo. Pero la fiscalía de todos modos cumple con la obligación de exhortarlos a que rompan ese silencio, dejen de torturar a los familiares que les están reclamando el cese de ese dolor y que digan que hicieron con los cuerpos de tantos desaparecidos de esta ciudad y donde están los hijos nacidos durante el cautiverio de esas madres. Decía que es con desesperanza porque estimo que van a seguir torturando, seguirán mortificando, seguirán agrediendo a los ciudadanos que han sido siempre sus víctimas y sólo harán silencio.

Antes de pasar a otros capítulos quiero destacar en contraste con las actitudes de las que ahora somos testigos, del pacto de silencio que sigue férreo, blindado con cinismo; voy a destacar la enorme valentía y la constancia de los testigos que han venido a este juicio. Han relatado por enésima vez las vivencias más traumáticas de su vida, sabiendo que se exponían no sólo a examinar cada uno de los capítulos tenebrosos que tuvieron que vivir sino, que también iban a ser acusados, hostigados, y lo fueron. Y lo han hecho con dignidad y lo hubieran hecho en cualquier condición, tienen esa característica, han declarado enorme cantidad de veces. El tribunal en eso ha sido ejemplar, ha brindado el marco de libertad como para que pudieran declarar, y voy a rescatar de la presencia de centenares de testigos, de sobrevivientes, de padres hijos. Hubieran declarado ante cualquier tribunal como lo han hecho siempre, han sido maltratados en otras instancias, pero han venido y he notado el esfuerzo que han puesto en dar cada uno de los detalles de los hechos, eso implica que han legitimado y consideran que este es un espacio legitimo de justicia y por eso se han brindado de ese modo, es decir, han dejado, entiendo, después de su testimonio, latente, una confianza, como ciudadanos, como víctimas, como afectados por estos hechos, han dejado una cuota de confianza porque el poder judicial es uno de los últimos reductos de esa confianza donde por el contexto con el que han vivido siempre una enorme presión antidemocrática, dictatorial y cruel como la que se sigue ejerciendo con la información. Descarto que los jueces tendrán la sensibilidad suficiente y el registro de lo que significa para estas personas haber venido a declarar, muchos de ellos tienen las mismas edades que los magistrados, con lo cual es fácil imaginar lo que ha sido para estas personas exponerse de ese modo, llorar en público, mostrar quizás culpas que sienten, de lo tenebroso, y lo macabro de los hechos, que han generado culpa incluso en los sobrevivientes, y expresar esas culpas en público, insisto, quebrarse públicamente por algo que les ha pasado y hacer el esfuerzo de testimoniar ante un tribunal en el cual  han depositado una confianza como representantes de uno de los órganos democráticos de la República Argentina.

Entiendo que la sentencia que resulte de este juicio debe contemplar la entidad ética que han tenido los centenares de ciudadanos que han venido a declarar. Y vinieron a declarar en una ciudad en que se les sigue haciendo difícil y que les fue hostil siempre, incluso amenazados y después de declarar en democracia, por ejemplo ante los mismos secuestradores, Oscar MEILAN tuvo que declarar como testigo ante IBARRA, que era juez militar, y cuando le preguntaron qué uniforme vio en el momento del cautiverio tuvo la valentía de responder: “El mismo que tiene puesto usted”. Esa es la entidad ética de algunas personas, la valentía que han tenido al momento de afrontar el proceso de justicia, ellos durante todo este tiempo y también ante el juicio de las juntas, los hicieron viajar en el mismo medio que viajaban sus acusadores y aun así han seguido declarando y durante muchos años los familiares y los organismos fueron los únicos interesados en este juzgamiento. En estas causas durante los años más duros que siguieron a los hechos, fueron ellos los únicos interesados en que esto sea realidad. Luego de algunos años encontraron en la fiscalía, en Hugo CAÑON específicamente, al funcionario que con la lucidez, la inteligencia y la valentía suficiente puedo acompañarlos, decidió acompañarlos y ahí entonces fue cuando se lograron los avances fundantes de este juicio. Y es por ellos; por los familiares, por las victimas que no han cesado pese a las distracciones sociales, a las urgencias sociales, no han cesado de marcar que estaba todavía pendiente juzgar estos hechos. Y lo mismo ocurre con Hugo CAÑON, que pese a ser sancionado, presionado, cercado por las instituciones que integraba, por el poder judicial, decidió llevar adelante con mucha valentía este proceso que va culminando en este juicio. Y es por ello que hoy estamos acá y en esta instancia.

Por último, en esta introducción voy a hacer referencia a la metodología porque influye en el modo de la prueba, en el modo de valorar la prueba. La metodología que estos acusados eligieron para los hechos, fue la metodología de la clandestinidad y el anonimato, es decir, no firmaron las ordenes de ejecución, directamente ejecutaron y esperaron escondidos en ese anonimato la impunidad que les ha llegado hasta hoy y que debe terminar. Ese era uno de los modos posibles de hacer las cosas.

El 6 de julio de 1976, imaginemos que el país ya era un gran campo de concentración y mientras los comunicados del V cuerpo de ejército se difundían en las páginas de La Nueva Provincia con las versiones falsas de falsos enfrentamientos, con cautivos en los centros clandestinos. En este contexto La Nueva Provincia le pedía a las fuerza armadas que: “Abandonaran la absurda y forzada mentalidad legalistas, realicen sus juicios sumarios y apliquen la pena de muerte dictada por autoridades militares”.

Esta exigencia de unos de los poderes institucionalizados de la ciudad fue traducida por un marino amigo de la casa, obviamente de la nueva provincia, el capitán Adolfo SCILINGO, quien tenía trato con Federico MASSOT quien por entonces  era el asistente de dirección  del diario y SCILINGO publico después en los 90 lo que decía Federico MASSOT: “Son unos cagones, tenemos generales, almirantes y brigadieres de papel, no quieren fusilar , no quieren muertos, no quieren problemas con la iglesia combaten la subversión sin firmar la sentencia de los muertos, eso les traerá problemas futuros” les advertía MASSOT  y el diario La Nueva Provincia a los militares.

El problema futuro que le preocupaba a MASSOT en plena dictadura no es otro que la actuación de la justicia, la actuación de esta justicia que 35 años después estamos tratando de hacer realidad en esta sala, en relación a solo un grupo, insisto, pero un grupo relevante de ideólogos, ejecutores, y planificadores del terrorismo de estado en esta jurisdicción.