jueves, 25 de noviembre de 1999

"Firmé y me sacaron una foto"

Cómo se fichaba a los secuestrados en La Escuelita
Página/12

Por Victoria Ginzberg
Desde Bahía Blanca
“Un día me hicieron afeitar, me higienizaron y me sacaron una foto. El que tomó la foto estaba encapuchado”, aseguró Ricardo Mengatto. “Me hicieron firmar una declaración en la que decía que yo era el líder de un atentado a una concesionaria de autos. Estaba escrita a máquina en un papel blanco sin membrete. Me levantaron apenas la venda para que firmara”, dijo Néstor Bambozzi. Los dos hombres, ex alumnos del la Escuela Nacional Técnica Nº 1 de Bahía Blanca, estuvieron secuestrados en el centro clandestino de esa ciudad conocido como La Escuelita y fueron los testigos de la tercera jornada de audiencias en el juicio en el que se investiga lo sucedido con los desaparecidos en jurisdicción del V Cuerpo de Ejército. Ambos dieron indicios más que firmes de que los represores bahienses armaron un fichero y guardaban documentos relacionados con los detenidos clandestinos.


“La elaboración de listas de detenidos era una práctica generalizada entre los militares de la última dictadura. Exigimos que el Estado implemente los medios necesarios para que la información llegue a los jueces”, aseguró ayer a Página/12 Mirtha Mántaras, abogada de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de Bahía Blanca y Neuquén. Los dirigentes de la APDH local se esperanzaron con que, como en La Plata, se encuentren documentos microfilmados. Tanto Mengatto y Bambozzi como sus ex compañeros de secundaria que declararon ayer y el lunes ante la Cámara aseguraron que, antes de su liberación, los represores les tomaron fotografías y les hicieron firmar una especie de declaración. Estos papeles debieron formar parte de algún archivo de la represión bahiense.

Mengatto y Bambozzi fueron secuestrados entre el 20 y el 21 de diciembre de 1976 y liberados un mes más tarde. “Eramos plantas”, respondió el primero, cuando el fiscal Hugo Omar Cañon le preguntó cómo transcurrían los días. “Todavía uno tiene la sensación de la carne y el pelo quemado”, expresó luego con la voz entrecortada. El testigo hizo un llamado al tribunal: “Espero que esto sirva para algo y que tenga la suerte de concurrir a un juicio donde pueda ver al que me torturó. Las preguntas siempre son para uno. Quisiera saber cuándo voy a preguntar yo”. Mengatto también mencionó que su familia y otros padres de estudiantes del ENET hicieron gestiones ante el entonces obispo de Bahía Blanca, Jorge Mayer, quien respondió que los chicos “algo habrán hecho”.

Bambozzi describió que estuvo un día entero colgado en un tanque de agua. Tenía 19 años y acababa de terminar el sexto año de la escuela técnica cuando fue secuestrado. “Todavía no fui a buscar el diploma. No entré otra vez al colegio”, reveló. Las audiencias de este juicio se reanudarán el lunes que viene.