miércoles, 1 de agosto de 2012

Alegato de fiscalía. 9.3 Acusación a ex militares del “departamento Personal” del Cuerpo V: Hugo Jorge Delmé y Hugo Carlos Fantoni.


doctor CÓRDOBA:
Voy a continuar fundamentando las responsabilidades de cada uno de los acusados en este juicio,  luego de esa fundamentación se continuará con la autoría y tipos penales.
Responsabilidad de los oficiales del EA: hay uno de los departamentos del Estado Mayor del  V Cuerpo que tuvo un mayor nexo con lo que ocurría dentro de las cárceles, no sólo mayor nexo sino también mayor responsabilidad.
Voy a empezar con el Departamento 1 – Personal. Que es la responsabilidad de Hugo Jorge DELME y después de Hugo Carlos FANTONI.
Los oficiales de este departamento intervenían una vez que las personas ya habían sido blanco, primero de Inteligencia y luego de Operaciones.
Esta represión por parte del Terrorismo de Estado se puede dividir en etapas: una primera racional, la actividad metódica de Inteligencia, que obtenía la información, la clasificaba y diseminaba. Hay una segunda instancia de operación, signada por la violencia en apariencia desmedida y avasallante, notoriamente irracional pero dirigida hacia objetivos concretos. Una tercera etapa que vuelve a ser racional, que es la del  Departamento 1 - Personal, que es la faz burocrática del Terrorismo de Estado.
Toda esa violencia de las operaciones que hemos escuchado por parte de los testigos y de las víctimas, tenía una instancia de racionalización, en el registro constante e inventario continuo del resultado de esas operaciones.
Cada una de las personas secuestradas era registrada por el personal del Departamento 1. Cada uno de los movimientos dentro de los CCD, los traslados sea a la cárcel, la muerte o la desaparición, la libertad en algunos casos, eran registrados por estos oficiales. Por eso digo que constituía la racionalización mecánica del Terrorismo de Estado: el registro de cada una de las disposiciones adoptadas. Y no sólo el registro, que podría interpretarse como una actividad meramente administrativa o neutral, sino también a partir de esa posición burocrática, una capacidad de decisión acorde al nivel encumbrado que tenían estos dos oficiales concretamente.
Dentro del esquema del V Cuerpo de Ejército vemos en pantalla la línea de mando que estaba sobre cada uno de estos acusados: el Comandante de Zona V era ASPITARTE, el Segundo Comandante –a su vez Comandante de Subzona- era CATUZZI, y por debajo de él  FANTONI como Jefe del Departamento –esa era la cadena de mando por donde transcurrían y a su vez emitían las órdenes-, por debajo de él los oficiales a nivel de Jefatura de División FARÍAS BARRERA y como Jefe de Registro y Enlace, Hugo DELME.
Por debajo de ellos venían las instancias operativas y de ejecución concretas.
Esta faz burocrática de la represión cumplió las notas de toda burocracia, aplicada al Terrorismo de Estado.
Fue precisa: registraron cada dato, cada alias, cada fecha de secuestro, cada día que pasó la víctima en el CCD, cada traslado que hubo.
Fue veraz: fue producida mientras eso ocurría, era contemporánea a cada uno de estos hechos.
Fue regular y constante, y plasmó la actividad de este Departamento, la división prefijada de estas tareas represivas, con la división jerárquica, los procedimientos regulados y los enlaces ya acordados entre los propios departamentos del Estado Mayor y con otras instituciones, como el Servicio Penitenciario.
La actividad de estos acusados, tanto DELME como FANTONI, tenía por objeto de ese registro no ya  cosas, sino cautiverios y muertes. Era el registro de quienes estaban al lado de ellos y sobre quienes decidían.
Tuvo el correlato en la eficiencia que tuvo el Terrorismo de Estado: una maquinaria que no tuvo errores, nunca liberó a alguien por error, una maquinaria que tomó decisiones a partir de la información que enlazaban estos oficiales. 
Insisto que en los testimonios escuchados, muchos relatan sobre este registro o inventario. Hoy hablamos de un registro, pero cuando algún familiar le preguntaba a DELME por GIORDANO o ROMERO él consultaba ese registro, mientras que a metros de ahí, esas personas seguían respirando y seguían cautivas. Esto da la dimensión de lo que ocurría entonces.
Lo mismo ocurre con PARTNOY y SANABRIA, cuando preguntaban por ellos sus familiares o allegados y él decía “no están acá, y son MONTONEROS peligrosos”, no sólo estaba mirando un cuaderno, estaba haciendo un bloqueo y atrás de él, estaban los cautiverios de estas personas todavía en marcha.
Era la manifestación burocrática del Terrorismo, pero no solo eso, DELME acometía contra las familias que quedaban ante su presencia, reducidas a seres atemorizados, que terminaban decidiendo no ir más ante el horror y el espanto que les causaba este oficial. Veamos quién era entonces DELME al momento de ejecutar estos hechos:
7.- Hugo Jorge DELME: nació el 15/11/36 en La Plata, es coronel retirado del EA. En los ’80 fue beneficiado con las leyes de impunidad –concretamente con la ley de obediencia debida-.
Al momento de llegar a Bahía Blanca, era un oficial con aptitud de Inteligencia y capacitado como auxiliar de Estado Mayor. Había hecho en el ’66 el curso de Inteligencia para oficiales, es decir que tenía una capacitación específica para esta área central en la represión, y aprobado en el ’75 el curso de Auxiliar de Estado Mayor. Es decir que tenía la capacitación formal para desempeñar ese cargo. Por otra parte, había participado ya en la lucha contra la subversión, en el “Operativo Independencia” en Tucumán, la primera avanzada del Ejército sobre la población. En esas condiciones llegó a Bahía Blanca y cada una de esas notas características de su formación, se notaron al momento de accionar desde la División Registro y Enlace.
Vemos en su legajo de servicio que llegó el 15/12/76 a Bahía Blanca, al Comando del V Cuerpo de Ejército. Él pretende que se le compute el 9/2/77 pero consta en su legajo que pasa a prestar servicios el 15/12/76, por esta fecha se lo acusará. Sobre él tenemos la línea de mando: fue calificado con puntaje perfecto por CATUZZI y por el Jefe FANTONI. Estas eran las personas que le impartían órdenes y controlaban su cumplimiento.
El 16/10/77 DELME con el grado de mayor, continúa como Jefe de la División Enlace y Registro, debajo de esa imagen se ve que continúa en el mismo grado y destino, calificado con puntaje de 100 por el Jefe de Personal Hugo Carlos FANTONI. Siempre considerado uno de los pocos sobresalientes para su grado. No tiene sanciones en este período. En el ‘86 llegó a ser Jefe de Inteligencia del Estado Mayor del Ejército, antes de retirarse por las investigaciones sobre violación a los derechos humanos, que ya lo tenían como imputado.
En su indagatoria, DELME dijo: “Jamás en mi vida desprecié o me desempeñé con desprecio por la vida o derechos humanos”. Negó toda participación en los hechos. Describió de modo falso su operatoria: dijo que se enteraba de los secuestros por dichos del director de la U4. Dijo que el director del Penal le informaba si había habido una operación, que él le avisaba a FANTONI y luego el director le transmitía la causa de su detención. Vamos a ver con documentación que eso era inverso. Afirmó que nadie fue privado de su libertad por las listas que él tenía, que se confeccionaban después.
La confección no es después sino durante los cautiverios, como vamos a ver, lo que cambia la repercusión de sus conductas.
Una sola víctima –BOHOSLAVSKY- dijo que fue secuestrado y llevado a la cárcel, todas las demás hicieron el camino inverso: pasó primero por los cuarteles, ahí eran registrados por DELMÉ y luego derivados a la cárcel. Es absolutamente inverosímil que la fuente de su información haya sido la Unidad 4.
DELME dijo que CATUZZI le ordenó que dos días por semana recibiera a los familiares y les dijera todo lo que sabía; que a veces consultaban por personas que no estaban en las listas y se lo informaba a los jefes, y que nunca supo de detenidos clandestinos.
Hay en la causa un recibo firmado por DELME, donde entrega elementos a los familiares de PARTNOY, elementos secuestrados en la violación de domicilio de calle Canadá. Ante ello DELMÉ dijo que eso era muestra de su cristalina actuación, porque él suscribió ese documento; y si hubiera sabido lo que le ocurrió a PARTNOY sería un comportamiento absurdo. La Fiscalía sostiene que es un comportamiento ilícito, no absurdo, comprobado por su propia firma que no ha desconocido.
Luego dijo que como PARTNOY había sido trasladada el 25/4 a la cárcel, el suscripto haya tomado medidas propias de la División Registro y Enlace. Allí sí la Fiscalía coincide porque PARTNOY estaba en el CCD “la escuelita” como quedó probado. Dijo que no recordaba el  trato con los familiares de PARTNOY. Los familiares sí  lo recordaron.
DELME mintió cuando dijo que los traslados de los detenidos eran autorizados por el Ministerio del Interior y ejecutados por el Servicio Penitenciario Federal. Hay documentación y la hemos visto que esos traslados fuera de jurisdicción, por ejemplo a Rawson, eran ordenados por FANTONI y que él mismo DELMÉ les daba forma a esas órdenes, fijando el tiempo y modo de los traslados. Es falso que haya sido en esferas ajenas a su propia actuación.
Dijo que la División Registro y Enlace no tuvo incidencia en los traslados: esa documentación ya fue exhibida.
La Fiscalía fundamenta su responsabilidad en la jefatura de División que ejerció, desde allí recibió y transmitió  órdenes y actuó en el plano inmediatamente inferior a FANTONI.
Esa actuación está claramente detallada en el reglamento RC330 donde dice que había una responsabilidad primaria del Departamento 1 en todas las cuestiones relacionadas con los individuos bajo control militar, tanto amigos como enemigos, militares o civiles. La tarea asignada era administrar esos prisioneros: reunirlos, clasificarlos, internarlos, separarlos, custodiarlos, castigarlos evidentemente, y eventualmente liberarlos o decidir qué hacían con ellos.
Esto significa que, ya sea cumpliendo órdenes de FANTONI o impartiendo órdenes propias en su ámbito de libertad, tuvo injerencia directa en los hechos.
La función era clara: a partir que alguien ingresaba en cautiverio empezaba la actuación del Departamento 1. Las condiciones de cautiverio ya fueron probadas en cada uno de los casos, los actos lesivos a los derechos humanos en cada uno de los cautiverios también y la injerencia de oficiales del Estado Mayor del V Cuerpo también fue mencionada cuando se desarrollaron los casos. Eso implicó el confinamiento en CCD con la finalidad de reducirlos y arrancarles la información que tenían, de interés para seguir con la represión. 
En cuanto a su rol como oficial de Registro y Enlace, era posterior a los secuestros pero durante su ejecución. Como oficial de registro fue indispensable, porque solamente mediante su tarea constante y regular, mediante la administración de esa información, él y los demás oficiales podían ejercer el control y podían operar sobre esas personas, esa información fue central en el momento del destino final de las víctimas.
En cuanto a su función como oficial de Enlace, el art.3046 del RC330 le asigna al oficial de Enlace, o sea DELME, mantener un intercambio de información continuo y promover la cooperación y coordinar el esfuerzo entre dos o más comandos mediante el contacto personal. Tiene un rol operativo dentro de las órdenes que circulaban. El art.10030 puntualiza que la actuación del oficial de Enlace es la unidad de propósito y acción entre elementos de las FFAA, superiores e inferiores, y entre fuerzas de apoyo. El ámbito incluía no sólo el Ejército sino otras fuerzas. Eso explica su presencia en la cárcel y su continuo nexo con el Servicio Penitenciario.
El Reglamento 83 de Operaciones contra la subversión urbana, en materia de comunicación, exige el mantenimiento de enlaces, entre comandantes y los elementos dependientes, entre los elementos de seguridad y las unidades más próximas, entre los oficiales de operaciones y los de inteligencia, entre los oficiales de logística también en sus diferentes estratos, y entre elementos militares y civiles en su mismo nivel. Ese es el ambiente de enlace de DELMÉ: es un punto de articulación central en el funcionamiento del aparato represivo y sin descartar, obviamente, las relaciones horizontales que existen en todo Estado Mayor. Porque esa línea de mando pasando por FANTONI y DELME, admitía y eran necesarias las relaciones de horizontalidad. No hay posibilidad de que la jefatura de DELME haya sido un compartimiento estanco, a nivel de Operaciones (PAEZ o BAYON) o de Inteligencia (TEJADA o ÁLVAREZ).
El Reglamento 330 habla que los oficiales de Estado Mayor son una sola entidad militar que tendrá un único propósito: el cumplimiento de la misión –la lucha contra la subversión-.
Otra función de DELME  era el nexo y bloqueo de información con los familiares de las víctimas. En esta tarea es donde más ha sido mencionado, más allá de la autoría mediata, y fue esencial para el éxito de la misión criminal. Las operaciones y su resultado debía ser  clandestina y  la información dosificada. El objetivo fue el desgaste, el bloqueo y la obturación del esfuerzo de todos los familiares en la búsqueda de las víctimas de las operaciones, y estuvo dirigida directamente contra los familiares que se animaban a llegar al V Cuerpo.
Esto aseguraba la clandestinidad y el status de desaparecido.
El bloqueo es un dispositivo esencial del Terrorismo de Estado. Había un despliegue descomunal en las calles de Bahía Blanca, una decidida publicación de las operaciones, a esa instancia pública seguía la negación. Había una toma de la ciudad y a la vez la negación. Primero se mostraban, se desplegaban y torturaban incluso en las casas. Luego aparecía DELME y decía “todo eso no ocurrió, no tenemos a las víctimas, no secuestramos gente, acá  no hay nada, no nos dedicamos a eso”. Fueron conductas concretas de este oficial del Departamento Personal.
Fue central en la extensión del tormento al entorno familiar, mediante esa mortificación y denigración, y el amedrentamiento cuando perdía la calma, atemorizando a quienes iban a reclamar.
Así vemos en el caso BOSSI, hubo referencias que en una segunda reunión, les informó que era un cabecilla MONTONERO, muy buscado en Mar del Plata, y que por transitividad la esposa de él también lo era. Que los MONTONEROS eran grandes simuladores, que los conocía por haberse metido en la celda y les había visto la verdadera cara. En una tercera entrevista les dijo que conocía a los MONTONEROS de su lucha en Tucumán.
María Susana BOSSI dijo que DELME mostraba siempre un odio furioso hacia MONTONEROS y ante ello no pudieron seguir yendo. Eso también fue avalado por LAURITO y TRAVERSO.
DELME en el ’86 tuvo otra valoración, dijo que mantenía informados a los familiares, concertaba entrevistas y que trataba de contener la angustia y zozobra de éstos al conocer las actividades que se atribuían a sus parientes. Asumió que la información al respecto la tenía él y se encargaba de comunicársela a los familiares. Está claro que el desaliento y zozobra no era por las acusaciones sino por la propia actuación de DELME. Si hubieran sabido quién era esta persona y el ámbito clandestino en que actuaba, su temor hubiera aumentado.
CHABAT dijo que cuando DELME la vio en la cárcel comentó cómo había cambiado, pese a que ella no lo conocía. La única situación en que CHABAT pudo haber sido vista por DELME, fue cuando ella estaba con los ojos vendados.
A la madre de CHABAT, DELME le exhibía una carpeta con folios y le leía información de Inteligencia, donde decía que había participado en reuniones y atentados. Es decir que tenía acceso a información de Inteligencia.
CEREIJO dijo que DELME en esas entrevistas que tenían los padres, vinculaba a LOFVALL con determinados hechos subversivos, y que permanecía inmutable. Hemos visto el documento de despliegue de acción del Ejército, idéntico al relato que se escuchaba a DELME en esos días, también accedía a esa documentación secreta.
Cuando DELME era consultado por los detenidos en “la escuelita” eso le producía un gran enojo, le molestaba.
ALOISI dijo que DELME los trataba como si no fueran humanos. Luego de haber hecho más de cien consultas dejaron de ir.
En el caso  SAMPINI, mantenía la clandestinidad de esa desaparición que todavía persiste, diciendo que había sido liberado y mostraba un supuesto documento donde había una  firma que atribuía a SAMPINI.
La madre de PARTNOY recibió de DELME la cartera de su hija, medias y una lista de pertenencias secuestradas. Esa era la actividad de ese oficial del Departamento 1, a eso habían reducido su actividad.
En esa entrevista le adelantó que iban a ser trasladados, pero pasaron dos meses hasta que ocurrió. Tenía tal dominio del hecho que sabía por anticipado lo que ocurriría, sin que los familiares pudieran hacer algo.
Esto fue corroborado por la propia Alicia PARTNOY y su madre dio cuenta de la actuación de otro de los oficiales del Departamento 1 –FARIAS-, quien ya fuera condenado por haber cumplido esa misma función, por cumplirla en la Brigada de Neuquén. En esa condena confirmada por la CNCP destacó la posición de privilegio que ocupaba en la cadena de mandos, el carácter de “cara visible” del Ejército frente a la comunidad, y haber sido un eslabón fundamental del plan. La Cámara tuvo en cuenta las declaraciones del general SEXTON, quien dijo que en principio el comandante, segundo comandante y el Jefe de la División Registro y Enlace podían tener acceso a esa información. Esto es relevante al momento de evaluar la incidencia de las conductas de DELME en términos de responsabilidad criminal.
El conocimiento del oficial de Registro y Enlace tenía, implica una participación activa en los hechos en juzgamiento.
Otro de los casos en que queda claro el acceso a la información y la decisión que tenía DELME, es el caso TRIPODI. Ella dijo que cuando fue liberada del CCD fue a preguntar por GON y una vez frente a DELME le preguntó también por FERRERI, un desaparecido. Que DELME abrió un libro, hizo un gesto y lo cerró, ella interpretó que FERRERI estaba muerto. El continúa desaparecido. Es decir que DELME disponía de un registro no solo de los detenidos, sino también de aquellos  sobre los que se disponía su desaparición.
La esposa de HIDALGO, CAGOSSI, fue a hablar con DELME y este le dijo que se lo investigaba por su relación con el hermano, que para entonces había sido ultimado. También le hizo referencia que habían encontrado una carta en la casa del cuñado, es decir, tenía conocimiento de cada circunstancia.
Otras referencias de intervención de DELME, es en los casos FASSIA, RIAL, BERMUDEZ, CRESPO, MIRAMONTE (a quien DELME le decía que olvidara lo que había pasado), COLOMA, PEREYRA, YOTTI, CORSUNSKY su intervención es interminable.
Esta actuación incluyó la transmisión y emisión de órdenes fundamentalmente respecto al paso del CCD al Servicio Penitenciario. DELME firmaba las órdenes, autorizaba quién podía visitarlos, comunicaba las puestas a disposición del Poder Ejecutivo, ordenaba los traslados, incluso la expulsión del país.
Las constancias de esta participación, van desde la orden de continuar la detención en la UP4, allí vemos una de esas ordenes, dirigida al director de la cárcel. Ese documento solo refuta todo lo dicho en su defensa al respecto por DELME. Era el quien como mayor y Jefe de la División Enlace y Registro, comunicaba al director que había delincuentes subversivos que tenían que seguir detenidos en la U4, en este caso Eduardo MADINA que declaró ante el Tribunal.
En este documento del 14/4/77 (exhibe en pantalla) ordena que diferentes víctimas vinculadas con el caso  MUSSI, permanezcan en la U4.
Hay otro documento del 21/4, y que también nos da cuenta de otras de las injerencias que tenía DELME, ahí está remarcado en rojo, le ordenaba al director de la U4 “comunico que los detenidos podrán ser retirados por la Brigada de Investigaciones para su interrogatorio”. La vía libre para las torturas e interrogatorio las habilitaba DELME por escrito.
Hay otro documento sobre GAITAN y Susana Margarita MARTÍNEZ de GAITAN, ordena la internación en la U4 a disposición de autoridad militar.
Comunicaba números de decretos de un interno, acá tenemos la fase más burocrática de actuación. Obviamente que había realizado todo el procedimiento anterior y tenía conocimiento previo, se refiere en este caso a MADINA, en 3/77. En mayo del 77 seguía con la misma actividad (exhibe).
Autorizaba que alguno de los detenidos en la U4 realizara alguna gestión, todo debía pasar por su control o autorización, en este caso que un escribano se presente ante MEILAN, estableciendo las condiciones. Esto en 2/77.
Aquí una orden de traslado que emite DELME.
Está resaltado en verde “de orden del Comandante de Zona V”, a nivel de Jefe de Zona, organizada para la lucha contra la subversión. Traslado de JAIME de la U9 a la U4. Lo que da cuenta del despliegue más allá de esta jurisdicción, aunque él en su indagatoria dijo que era resorte del Ministerio.
El 13/10/77 ordena el traslado de DAMIANI a la U2 de Villa Devoto.
Lo propio hace con SIERRA y VILLANUEVA, quienes también habían estado secuestrados en “la escuelita”. Ahí comunica la autorización solicitada. Dice: “Comunico al director de la cárcel que se autoriza el traslado de los detenidos ante el Juez MADUEÑO”. El se atribuía más autoridad que el Juez Federal, el autorizaba la presencia de las víctimas ante el Juez.
Otro de los aspectos relevantes de la conducta de DELME, es que ordenaba las liberaciones, nada menos que lo que implicaba el fin del cautiverio, que para algunas personas significaba salvarse de la muerte. Vemos este documento de 2/77, una orden de liberación de parte del Comandante de Subzona 51. Lo propio en junio ‘77 en el caso de “Bracco”. Tenemos otro documento del 30/12/77 en el cual ordena la libertad de Susana Margarita MARTÍNEZ. Lo propio hace con LARREA en noviembre del ‘77 y nos sigue dando cuenta de su actuación.
El documento referido a FLORES RIQUELME, comunica la expulsión de la República Argentina de la nombrada.
Queda demostrado entonces que el poder de DELME excedía en el contexto del Terrorismo de Estado,  ordenaba estas medidas, no solo era el instrumentador de esas órdenes, en su ámbito de libertad las hacía propias.
Tuvo participación en los “cónclaves”, que es una forma también de disponer de esos cautiverios. Su paso por el CCD era condición constante en cada uno de estos hechos.
Esta relación con el CCD va más allá de la comprobación documental, es imprescindible que alguien registre la actividad en los mismos, sino habría disociación entre las actividades clandestinas y caóticas de los CCD y las organizadas del Departamento. Las calificaciones que surgían en los “cónclaves” decidía la suerte de los detenidos, por años, como en los casos MEILÁN y CRESPO. Él admitió su participación en los “cónclaves” aunque pretendió que lo hacía sólo brindando información, aunque no dijo de dónde la sacaba.
CATUZZI dijo que  DELME era el encargado de pedir los vehículos a la cárcel para el traslado de los detenidos. Ahí tenemos otra referencia a la actuación cercana a los CCD.
Por todo ello solicitaremos su condena.
Esta documentación que hemos visto está referida al paso de los secuestrados hacia la cárcel, la continuidad de su privación de libertad. DELME con su actividad, y el Departamento 1 en concreto, tenía la llave de salida del CCD. Ahora bien, lo que también integra el ámbito de actuación, son las disposiciones y el registro de las desapariciones y la muerte, por lo cual también debe ser condenado Hugo Jorge DELME. No solo como el enlace más visible, sino también como el enlace que implica la desaparición, la muerte, incluso el fusilamiento de algunas víctimas.
Pasaré ahora a desarrollar la responsabilidad de su jefe.
8.- Hugo Carlos FANTONI: Nació el 13/2/29 en La Plata, es coronel retirado del Ejército Argentino y fue Jefe del Departamento 1 – Personal, desde el  1/1/77 al 9/1/81.
Al ser indagado en Primera Instancia se negó a declarar, y lo mismo hizo ante este Tribunal.
Al llegar al V Cuerpo llevaba varios años como oficial de Estado Mayor, desde el ’70 había sido auxiliar del Departamento de Operaciones en el Comando de la Brigada VI de Neuquén. Había sido Jefe de Inteligencia de ese comando, integrado por ASPITARTE y PALADINO, quien luego fuera jefe de la SIDE y responsable del CCD “Automotores ORLETTI”. En el ‘73 pasó al Comando del V Cuerpo, fue jefe de la   División Marco Regional, del Departamento 2, compartió con ALVAREZ. Hemos visto la documentación de seguimiento de víctimas en ese período, procedente de ese departamento. En el ‘75 pasa desde Inteligencia hacia el departamento 1. El 19/2/75 pasa a ser Jefe de la División potencial humano y personal civil. En el ‘76 tras haber estado destinado a la Escuela de Guerra, regresa primero como Jefe de Arsenales y luego la Jefatura del Departamento 1 – Personal. Tenemos dentro del V Cuerpo una carrera ascendente, continua, y la asignación de responsabilidades cada vez más encumbrada, una vez desplegada la lucha contra la subversión.
Fue calificado como vemos en pantalla por quienes le transmitían las órdenes: VILAS, CATUZZI y ASPITARTE, esa era la cadena de mando. Lo calificaron con el máximo puntaje.
La responsabilidad fundamental de FANTONI viene a partir de su lugar expectante dentro de la cadena de mandos, al más alto nivel del Comando. Surge tanto del Consejo de Defensa 1/75 donde el Ejército asume la responsabilidad primaria en la ofensiva contra la población; de la Directiva 404/75, y además hay disposiciones concretas sobre el rol del G1 (tal la denominación del puesto de FANTONI).
El RC330 disponía que el Estado Mayor asista al Comandante y Segundo Comandante, que el Jefe de Personal sería el principal miembro del Estado Mayor, y tendría responsabilidad primaria sobre militares y civiles, amigos y enemigos. Dentro de su ámbito estaba lo atinente al Consejo de Guerra. El PON 24/75 facultaba a FANTONI como Jefe de Personal para intervenir en ese ámbito: G1 designaba el lugar de detención provisorio de las víctimas. Tenemos ahí la injerencia directa, definía en caso que el primer lugar de detención estuviera colapsado, un lugar alternativo. Sobre sus víctimas ya vimos el lugar que FANTONI asignaba a los mismos. Asimismo FANTONI recibiría del jefe de fracción de la fase operativa, un informe de lo realizado y dispondría el traslado de las víctimas. Por eso aparece su firma. Ese mismo plan de operaciones disponía que si el Jefe del Destacamento de Inteligencia disponía el cambio del lugar de alojamiento, el Jefe de Personal decidiría adonde.
En cuanto a los efectos secuestrados, robados en los domicilios, ese PON disponía que los tendría en primer lugar el personal policial, y cuando se efectivizaba el traslado de la víctima, pasaba a disposición del Departamento 1.
Ese PON decía que la libertad de las víctimas, dependía del análisis y consideración que no habría ya causa que justificara la continuación de la detención. El mérito de esa continuidad pasaba por FANTONI.
Le ordenaba ese PON que el Destacamento de Inteligencia informaba a Personal sobre el registro de operaciones.
También el  Reglamento de prisioneros de guerra, RC158 en el punto 2005, dice que el jefe de personal tendría la responsabilidad de coordinar y supervisar el manejo de prisioneros de guerra y civiles internados, las víctimas en este juicio caían bajo la decisión de FANTONI. Designar el lugar donde debía estar alojada importa las condiciones de detención, determinadas por estos oficiales.
FANTONI tenía responsabilidad jerárquica por los hechos de sus subordinados: los hechos de DELME importan la responsabilidad mediata de su superior, quien tenía la facultad de supervisar, corregir e impartir órdenes a su subordinado.
Lo propio ocurre no sólo con DELME, sino también con el otro oficial FARIAS BARRERA, quien el 15/12/76 pasó a revistar allí. Vemos que en  esa nota firmada por un subordinado directo de FANTONI, se ordena la entrega de un detenido. Está dirigida al director de la cárcel: “se entregue al detenido Mario Rodolfo CRESPO al oficial inspector Jorge Atilio ROSAS.”
FARIAS BARRERA fue mencionado en el caso PARTNOY, también importa la responsabilidad de FANTONI.
La actuación de estos oficiales de Personal es idéntica en cada uno de los departamentos militares del país, relacionada con la disposición de las víctimas a partir de la información de Inteligencia y la realización de los “cónclaves”: importa descartar absolutamente que el Estado Mayor del V Cuerpo fuera un órgano consultivo, sino que era un órgano operativo, que actuaba y tenía injerencia y participación en cada uno de los hechos. La documentación que ha aparecido en los archivos secretos de Prefectura, Gendarmería, DIPBA, y la propia de VILAS da cuenta que el Estado Mayor no fue desplazado por otro Estado Mayor especial, sino que su tarea fue relevante. No hay ninguna prueba del desplazamiento  de estos oficiales encumbrados, a otras funciones irrelevantes, con las que pretenden deslindar responsabilidades. Pretenden atribuirse responsabilidades en planificaciones de un supuesto conflicto con Chile, por ejemplo. Esta documentación prueba lo contrario: que tuvieron participación relevante en cada uno de los hechos en juzgamiento.
Hay un acontecimiento que pone de relieve el ámbito de actuación de FANTONI: es una reunión con ASPITARTE, ALVAREZ, DE PIANO y FANTONI donde se trató el falso enfrentamiento del 13/4/77 en que fueron ultimados IZURIETA, GIORDANO, ROMERO y YOTTI. Ese era el ámbito de actuación, además de los Consejos de Guerra especiales.
Otra de las facetas relevantes que tenía el Departamento 1-Personal, era la disposición de los cadáveres que serían llevados a los lugares donde aparecerían, según se ve en pantalla: Se ve como el Departamento 1 Personal dispone del cadáver de COUSSEMENT y otro de sexo masculino. Dice que se proceda a dejar constancia sobre la entrega de cadáveres al nosocomio. La persona era fusilada y luego el cadáver era entregado por disposición del Departamento 1. También ocurre con los cadáveres de PERALTA  y GARRALDA, como se ve en pantalla.
Esas disposiciones son durante el periodo inmediatamente anterior de FANTONI, pero la continuidad de cargo y actuación, esos dos principios disponen que al asumir la Jefatura, FANTONI asumió el ámbito de incumbencia de cada uno de los roles.
Referido a los “cónclaves”, tenemos que eran integrados por los miembros del Estado Mayor -según lo dicho por MANSUETTO y TEJADA en sus declaraciones- .
En el cónclave 22 referido a Elmo SIERRA se da cuenta de su participación;  hemos visto en los casos de MEILAN y otros, dimos cuenta de conclaves consecutivos. Da cuenta de su presencia en los pasos sucesivos.
El Departamento 1 se encargó de todo lo concerniente, tanto al traslado de las víctimas, como la continuidad de la privación ilegal de la libertad; comunicaba también los ingresos a la UP4, y no el camino inverso según DELME. Aquí vemos otra documentación el 25/4/77 firmada por FANTONI, ordena la internación en la UP4, sobre la recepción de SANABRIA y PARTNOY. Le comunica la orden que los causantes deberán encontrarse incomunicados y no podrán recibir visitas hasta nueva orden. El cautiverio se produce con continuación en la  UP4, FANTONI ordena que las condiciones de cautiverio continúen fuera de los cuarteles.
Esta orden que contiene también esta lista firmada por FANTONI, dispone una serie de traslados a Rawson, conforme las órdenes impartidas por el Comando del V Cuerpo. La oportunidad del cumplimiento de esa orden sería impartida verbalmente por su subordinado DELME; así  se ve la cadena de mando.
Estos son sucintamente los fundamentos de la acusación contra FANTONI: es responsable de la totalidad de los tormentos de las víctimas en los CCD, que él definió que debían estar allí, que hizo ejecutar y que controló el cumplimiento de cada una de esas circunstancias por parte del personal subalterno, directa o indirectamente.
Una aclaración para FANTONI y también para BAYON: como Jefes de Departamento son responsables a nivel de Zona de seguridad (subzonas 51, 52 y 53), son responsables de todas las operaciones y actividades del Ejército no sólo en Bahía Blanca, sino en Neuquén, Comodoro Rivadavia.
Ese ámbito de injerencia da cuenta de la responsabilidad de estos oficiales.
Voy a pasar ahora a los oficiales de Inteligencia, solicito cinco minutos de cuarto intermedio.
Presidente: se concede el cuarto intermedio.
Finaliza el cuarto intermedio.

Alegato de fiscalía. 9.4 Acusación a ex oficial de inteligencia: Carlos Alberto Taffarel, Norberto Condal, Jorge Granada y Walter Bartolomé Tejada.


Responsabilidad de los oficiales de Inteligencia:
doctor CÓRDOBA:   (cont.)
Gracias señor Presidente, voy a continuar con las responsabilidades de los oficiales de Inteligencia: Carlos Alberto TAFFAREL, Norberto CONDAL, Jorge GRANADA y Walter Bartolomé TEJADA.
Previo a enumerar los fundamentos de cada una de esas acusaciones, voy a definir esta Inteligencia en el  contexto del Terrorismo de Estado. Necesariamente la Inteligencia tiene una inescindible relación con la tortura. Quizá la definición más precisa la dio un oficial del Ejército, D’ANDREA MOR: “es el sistema nervioso del terrorismo de estado, que conectó a las máximas autoridades con los centros de torturas y desaparición de personas, operados por personal de Inteligencia”.
El despliegue del Terrorismo de Estado, tuvo dos ejes centrales: la zonificación del territorio y al mismo tiempo la tortura como el método de obtención de la Inteligencia. Cuando se habla de Inteligencia u obtención de información, se habla de tortura.
Al mismo tiempo Reinaldo BIGNONE, en entrevista con la periodista francesa ROBIN definió que “todo lo aprendimos de los franceses, tanto la división de territorios como la importancia de la Inteligencia en este tipo de guerra” –se refería obviamente, a la represión- con la salvedad, acotó, que a diferencia de lo ocurrido en Argelia, fue el Ejército Argentino el que ocupó su propio territorio. El mismo BIGNONE calificó la Inteligencia Militar definió la Inteligencia como “la piedra angular de la lucha antisubversiva”. DIAZ BESSONE dijo que “Lo principal que nos enseñaron los franceses, es que para luchar contra una agresión revolucionaria o subversiva, hay que tener un buen aparato de Inteligencia. De lo contrario no se puede hacer nada, contra un enemigo que no lleva uniforme y que por lo tanto es imposible identificar”. El método francés de zonificación, Inteligencia y tortura fue aplicado por la escuela francesa, pero esa instrucción proveniente de Francia fue para los oficiales de Inteligencia del Ejército Argentino un sobreaprendizaje, puesto que ya eran eximios torturadores, no obstante lo cual lo adoptaron como método en la avanzada contra la población.
HARGUINDEGUY dijo: “Los franceses nos enseñaron todo; empezando con los métodos de interrogatorio, o sea la aplicación de los roles del ‘bueno’ y del  ‘malo’” y agregó “los interrogatorios fueron la parte esencial de la guerra antisubversiva”. En el caso de BENAMO y SOTUYO, vimos que estos roles lo adoptaron PAEZ y CRUCIANI quienes demostraron la aplicación de un método preciso.
Respecto también de la actividad de Inteligencia, todas las unidades militares tienen secciones de Inteligencia y funcionan en modo de comunidad informativa. Exige un funcionamiento coordinado y planificado.
Esta coordinación está reflejada en la directiva 1/75 expresa que la responsabilidad primaria de este esfuerzo de inteligencia la conducirá el Ejército Argentino, que la tarea sería realizada en totalmente secreta y encubierta, por oficiales, suboficiales y civiles con falsas identidades para ejecutar su tarea de espionaje, para no ser detectados y quedar impunes.
En toda la reglamentación castrense, la Inteligencia figura como la actividad prioritaria para accionar sobre la población y luego operar. Cada uno de los Destacamentos de Inteligencia que confluyen en el Batallón 601, en su jurisdicción son unidades operativas. Incluyó al Destacamento 181 de Bahía Blanca y al resto de los destacamentos del país. Tanto la Jefatura 2 de Inteligencia como la Jefatura del Destacamento de Inteligencia 181, estuvo a cargo en todos los casos de personal especialmente formado, adiestrado en diferentes cursos.
El intento de desvincular la Inteligencia Militar en estos hechos, ha sido un esfuerzo constante de los acusados. Si le preguntaban a TEJADA quien estaba a cargo de la Inteligencia en la lucha contra la subversión, decía “el Destacamento”, si le preguntaban a GRANADA decía “el Departamento 2”. El único que no pudo decir nada fue CONDAL porque estuvo en los dos, se limitó a negarlo.
RIVEROS ante la Junta Interamericana de Defensa, donde BAYON fue auxiliar del Estado Mayor, con responsabilidad continental, dijo que “Esta guerra fue llevada adelante por Generales, Brigadieres y Coroneles. La guerra fue llevada adelante por la Junta Militar de mi país, a través de su Estado Mayor”.
La directiva 404 en el capítulo de Ideas Rectoras señala que la actitud que debían asumir las fuerzas en la Inteligencia, era una actitud ofensiva a través de operaciones que debían constituir una presión constante en tiempo y espacio sobre las organizaciones subversivas. Establecía que las operaciones de Inteligencia serían ejecutadas en todo el ámbito de jurisdicción de la Fuerza, que obviamente incluía al V Cuerpo.
Esa directiva 404 que se enmarca en el Plan del Ejército, da cuenta de la planificación que existió antes del golpe de estado y de la continua supervisión y readecuación represiva, da cuenta la orden 977 firmada por SUAREZ MASON, que distribuyó a la Zona V aún en el año ’77 que abarca alguno de los hechos en juzgamiento.
La constante al analizar la reglamentación, es la mención a ámbitos o estamentos: son todos eufemismos, la Inteligencia está plasmada en interrogatorios, torturas  y operaciones. Esa era la actividad constante.
En Bahía Blanca tanto el Destacamento 181 como  el Departamento 2 de Inteligencia, tenían la responsabilidad primaria de fijar los “blancos de actuación”. La responsabilidad de estos oficiales de Inteligencia es por haber suministrado la información, por haberla elaborado desde su función pública, de haber fijado el blanco, contra los cuales se realizarían las operaciones, a cargo -como responsable máximo- de BAYON. También eran quienes conducían el esfuerzo de la comunidad informativa. Lo hacían en forma coordinada, en las reuniones que convocaba el Jefe de Inteligencia. A su vez, tenía supremacía el Departamento 2 sobre la Inteligencia bonaerense, por ejemplo. Los documentos DIPBA también son responsabilidad de ellos.
El reglamento RC91 recuerda que la responsabilidad de Inteligencia es el aniquilamiento del enemigo. En el punto 5007 se reconocía que las acciones estarían a cargo de fracciones menores, y que las órdenes de operaciones debían aclarar si era necesario detener a la totalidad de personas que se encontraban en el operativo, o a algunas en particular; si ante la resistencia se los aniquilaría; si le serían destruidos sus bienes o no. Esto ya señala cómo se determinaba la fijación del “blanco” y  hay una reglamentación clara sobre el modo de efectuar las operaciones contra la población. Esto desmiente los argumentos de MENDEZ respecto a que él actuaba “a ciegas” sin saber a qué, para qué, o contra quién debía proceder.
Otro de los aspectos que voy a desarrollar es la acción psicológica y la responsabilidad que le cupo a Inteligencia en la elaboración de los falsos enfrentamientos armados. Los verdugos del CCD les recordaban a cada una de las víctimas que allí estaban en carácter de muertos.
Tampoco fue ajena a la actividad de Inteligencia la actuación fuera de los CCD: en las cárceles fueron interrogadas las víctimas por los propios oficiales de Inteligencia. Tampoco la persecución sobre organismos de derechos humanos, ya mencionada al inicio de estos alegatos.
La actuación de estos oficiales de Inteligencia, siempre fue ocultando  su identidad como militares. En el testimonio de ORLANDO quien manifestó haberse relacionado con “MANCINI" quien resultó ser CRUCIANI, con quien tuvo una hija.
Los órganos de Inteligencia de Bahía Blanca abarcaban la DIPBA, la SIDE, cada una de las unidades de la Armada tiene su especialidad de Inteligencia, Gendarmería, Servicio Penitenciario, el Destacamento 181. Todo coordinado en la central de reunión de información del Batallón 601, donde luego revistaría GRANADA.
En la orden especial 1/72 se contempla un gráfico donde se ve como se canaliza la información de la comunidad en la Subzona 51. Esto ya era así en 1972. Allí vemos en el cuadro superior el comando de subzona 51, el G2, el Destacamento 181 y por debajo de ellos la Gendarmería Nacional, Prefectura.
El Destacamento de Inteligencia con el Departamento de Inteligencia, según el gráfico, se vinculan dentro y fuera de los horarios de trabajo. No tiene ningún valor las afirmaciones de los acusados que alguno de esos órganos era ajeno a la lucha contra la subversión.
Aquí se ve como funcionaría incluso de acuerdo al horario en que se produciría la información. Esa orden decía que se debían realizar operaciones de Inteligencia de manera ofensiva, mediante la acción conjunta y coordinada.
Las actuaciones que no hubieran sido ordenadas (tenían margen de actuación) debían ponerse en conocimiento del Jefe del Destacamento 181, que era quien reunía la información como cúspide de ese sistema. Que igual temperamento se debía adoptar cuando intervinieran dos o más organismos, o cuando la urgencia lo requiera. Esto está lejos del rol pasivo de un órgano de Inteligencia, que los acusados pretenden esgrimir en su defensa, durante los años ’76 y ‘77.
En cuanto a la coordinación entre Departamento y Destacamento, la orden dice que el jefe del Destacamento (donde revistaban GRANADA, CONDAL y TAFFAREL) debía reportar al Departamento 2 de Inteligencia (donde revistaba TEJADA) sobre las diversas actividades que cumplan los miembros de la comunidad informativa. Luego se habla que la difusión de información de Inteligencia a la comunidad informativa, será responsabilidad del órgano que la haya producido, y esa orden fue emitida por el Comandante de la Subzona 51.
Esa orden está plasmada en las reuniones de comunidad informativa, en septiembre del 75 por ejemplo, donde eran convocados por el Jefe del Destacamento de Inteligencia, SCARNATTI ALMADA. En esa reunión los temas tratados según reportaba el comisario TRUJILLO, eran sobre el accionar subversivo, y entre otros temas, la actividad desarrollada en la ENET nº1. Hay otras reuniones, insisten en el caso ENET y la actividad del PRT en esta zona.
No hay ninguna referencia en estas reuniones, a conflictos con Chile, algo a lo que añoran  ser integrados los acusados. El Destacamento de Inteligencia y el Departamento de Inteligencia estaban avocados a la lucha contra la subversión, desde el año ‘72 era la actividad preponderante, pasando por el ‘75 y luego ‘76 y ‘77.
Esta coordinación entre estos dos órganos principales del Ejército, más allá de los aspectos reglamentarios, tiene su expresión más acabada en la actuación en los CCD. Los principales protagonistas eran CRUCIANI (del Destacamento) y CORRES (del Departamento). Se distribuían quién preguntaba, que era generalmente CRUCIANI, y quién picaneaba, que era CORRES. Esta coordinación era una distribución de actividades sobre el cuerpo de las víctimas.
Aún así es posible deslindar alguna de las actividades de cada uno de estos órganos. Se puede decir que la actividad de Inteligencia engloba cuatro actividades: primero la búsqueda de información, luego colectarla, en tercer lugar procesar la información y por último diseminarla.
Hay un documento de inteligencia firmado por Félix CORNELLI, prefecto de Zona de Prefectura Naval, en el que en forma secreta, emite la opinión sobre la creación de regiones informativas. Propone que se adopte la misma orgánica que el Ejército, y ejemplifica: “El Destacamento de Inteligencia es el órgano que busca y colecta la información, en tanto el Departamento de Inteligencia procesa y disemina.” Una descripción absolutamente sistemática de lo que fueron las actividades de cada uno de ellos.
En cuanto específicamente al Departamento 2 de Inteligencia, ahí tenemos un organigrama del V Cuerpo (exhibe en pantalla), va desde el comandante ASPITARTE, el segundo comandante VILAS y luego los cuatro gráficos al mismo nivel son de los distintos Jefes de Departamento: el de FANTONI y luego ALVAREZ, BAYON y COBOS. Debajo de ASPITARTE y VILAS viene el nivel de ALVAREZ, TEJADA, al mismo nivel de DELME, PAEZ, en ese momento FANTONI que luego ascendería. La línea de inteligencia que empieza con ÁLVAREZ sigue con TEJADA, CONDAL, CORRES, GONZALEZ CHIPON y así hasta ir a los suboficiales que no tenían mando, sino que cumplían las órdenes que esta cadena de mandos le transmitía.
Cuando al Jefe de Inteligencia –ALVAREZ- se le preguntó quién era el segundo suyo, dijo “el coronel TEJADA”,  porque era el oficial más antiguo, y cuando él no estaba quedaba a cargo del Departamento. Ahí vemos la cadena de mando: ASPITARTE, VILAS, ALVAREZ, TEJADA y bajaba hacia CONDEL, CORRES, SIERRA y SOSA.
Tenemos la dependencia directa a TEJADA, de la actividad de CONDAL, CORRES y SOSA quienes se desempeñaban en el CCD.
En el año ‘77 la estructura se mantiene, solo que CORRES no estaba, se mantiene con CATUZZI, ALVAREZ, TEJADA y de allí a CONDAL y GONZÁLEZ CHIPONT.
MENDIAS estaba a cargo de una de las Divisiones (Interior o Contrainteligencia) y otro de los oficiales era Osvaldo SIERRA, quien ha sido referido con poder de decisión en los casos de MUSSI y Eliseo PÉREZ, que según declaró influyó para su salida en libertad. Esto lleva a la conclusión que si un subordinado de TEJADA tenía ese poder, TEJADA sin duda tiene un poder mayor, y tiene responsabilidad plena sobre los cautiverios, su duración y condiciones.
La actividad de Inteligencia está regulada por el reglamento RC330, arts.3005 –que establece que el G2 es el principal miembro, con responsabilidad primaria en los aspectos relacionados con el enemigo- y el 3006 -que dice que la función del Departamento de Inteligencia es la producción de Inteligencia y la utilización de esa información-.
El PON 24/75 establece en su punto 4 que, efectuado los secuestros, el jefe de la fracción debe dar inmediata entrega del informe acta, del material secuestrado al Departamento 2, y sigue diciendo cuál es el ámbito de actuación del mismo. Todos los reglamentos referidos a la lucha contra la subversión, hablan del rol preponderante del Departamento 2 de Inteligencia, en este plano.
Paso entonces a desarrollar los fundamentos específicos de la responsabilidad de:
9.- Walter Bartolomé TEJADA: es un coronel retirado del Ejército Argentino, destinado en el Comando del V Cuerpo desde 12/72. Cuando arriba al Comando del V cuerpo, tenía el curso básico de Comando, de auxiliar de Estado Mayor, había estado en el Comando en Jefe del Ejército, en el área de inteligencia. Era ya un oficial experimentado, especializado en estas tareas. En uno de los cuadros de su legajo se ve su continuo destino en el Departamento 2 de Inteligencia. Toda la información que se produjo en ese lugar estaba en su conocimiento y dependió su lineamiento, tanto de ÁLVAREZ como de él. Fue calificado por ALVAREZ y VILAS, de quienes recibía las órdenes y las cuales transmitía. Esto es del año ‘76 y hasta el ‘78 continuaba como el segundo jefe del Departamento de Inteligencia, lo que confirma la hipótesis de que era la segunda autoridad de ese departamento.
Al ser, allí está el destino hasta 12/81, salió en comisión en Comodoro Rivadavia, en noviembre del ‘82 pasó al Estado Mayor del Ejército y luego, antes que asumiera un presidente democrático pasó a retiro.
Al ser indagado dijo que revistó en el Departamento 2 de Inteligencia, que no había segundo jefe. Que no había coordinación con el Destacamento 181, lo cual ya ha sido refutado. Que las actividades de Inteligencia en la lucha contra la subversión, estaban a cargo del Jefe del Destacamento 181, lo cual es parcialmente cierto pero no lo exime de responsabilidad. Sobre la tareas de Inteligencia sobre la población, dijo que no eran su especialidad –hemos visto que sí en su legajo-, aunque admitió que realizaba tareas de Inteligencia, dijo que nunca trataron sobre la lucha contra la subversión. Dijo que no tenía personal a cargo, incluso ningún subordinado que lo asista en sus tareas.  De CORRES dijo que dependía directamente de ALVAREZ, que no cumplía funciones en el Departamento. Cuando se le preguntó por qué en la calificación de CORRES estaba su firma, dijo que creía que era su firma, que para calificar hay varias formalidades. En fin, no dio explicaciones precisas.
En el caso del otro oficial SOSA que actuó en “la escuelita”, reconoció que era su firma en la calificación, lo que fue considerado determinante por la CFABB para establecer la dependencia directa a TEJADA de ambos.
Admitió que había actividades de lucha contra la subversión, pero que él era ajeno a eso; admitió la existencia de un CCD, que había “conclaves” y grupos operativos. Respecto de haberse constituido en Fitz Roy por orden del comandante, dijo que eso era posible.
Su responsabilidad surge de su  ubicación dentro de la cadena de mando, dentro del Estado Mayor del V Cuerpo, como segundo Jefe del Departamento, como un eslabón intermedio entre la Jefatura y los ejecutores, por ejemplo CORRES. El modo de determinar cuales eran las órdenes transmitidas, se deduce de la actuación de sus propios subordinados: Remis SOSA que revistó a órdenes de TEJADA, era uno de los jefes de “la escuelita” lo que confirmó el propio CORRES en su declaración. Y cada una de sus características personales coincide con el  alias “bruja” que las víctimas identificaron, a quien calificaron como neurótico y mesiánico, con una particular saña sobre María Elena ROMERO, por ejemplo.
TEJADA lo calificó a SOSA, con lo cual cada conducta en el CCD grafica el contenido de la orden, o el ámbito de libertad que TEJADA le permitía o habilitada en una función que, por ser actividad militar, estaba regulada y no admite vacío. Si SOSA tenía un ámbito de libertad era porque su jefe lo había determinado. Las conductas que SOSA cumplió por órdenes de TEJADA fueron: secuestro, tortura, abusos sexuales, fusilamiento y participación en las ejecuciones. Quizá el ejecutor más preponderante fue CORRES, así como DELME es permanentemente mencionados por los familiares, CORRES lo es por todas las víctimas.
La Fiscalía sostiene que las conductas que consumó CORRES, todas ilícitas, eran producto de las órdenes que le daba TEJADA. CORRES llegó en el año ‘75 y fue calificado (allí tenemos el asiento donde se lo ubica en el D2 de Inteligencia) vemos en el legajo de CORRES que fue calificado por TEJADA Y ALVAREZ.
Para ALVAREZ la actuación mereció 100/100 y para TEJADA 98/100, le bajó puntaje en capacidad intelectual. Esto establece claramente cuál fue la cadena de mando.
CORRES quien estuvo hasta 2/77 –abarca un buen período de los hechos que estamos juzgando- pasa a una fuerza integrada al Operativo Independencia. Por ese período también fue calificado por TEJADA y ALVAREZ.
No hay un solo día que CORRES no haya estado bajo las órdenes de TEJADA en Bahía Blanca. También fue condecorado por “heroico valor en combate” por los hechos que damnificaron a HIDALGO y SOUTO CASTILLO.
La presencia de CORRES en el CCD sería interminable de enumerar: fue reconocido torturando, interrogando, imponiendo condiciones de cautiverio, por GARCÍA SIERRA, MEILÁN, AYALA, BERMÚDEZ, FLORES RIQUELME, GON. Confirmado por los testigos LEZCANO, TARANTO, FONTI, en tareas de infiltración y también ejecución de víctimas. Hubo testigos que confirmaron que CORRES era uno de los jefes del CCD (AYALA, TRIPODI, MONGE, ROBINSON). La participación de CORRES en la Agrupación Tropa, fue avalado por TARANTO y FONTI, confirmado con la condecoración que le dio el Ejército. También la apropiación de elementos secuestrados a las víctimas, como el caso de la camioneta de SAMPINI.
TRIPODI contó el diálogo que JARA tuvo con CORRES, a quien le pide que le entregue sus pertenencias a su familia. Si CORRES conocía la disposición de la vida de las víctimas, TEJADA como superior también tenía ese conocimiento.
En su declaración CORRES dijo que recibía órdenes del G2 y que su superior inmediato era el teniente coronel TEJADA.
En tanto esa mención a TEJADA no es desincriminante para CORRES, es indiferente, debe ser valorada desde una afirmación que no tiene por sustento la intención de sustraerse de responsabilidad.
Otro de los subordinados de TEJADA fue Norberto CONDAL, quien tuvo plena dedicación a la lucha contra la subversión, y se desempeñó en comisión en el Departamento 2 de Inteligencia a órdenes de su superior inmediato, Walter TEJADA. Cada una de estas afirmaciones desmiente que no tenía personal a cargo, tenía hasta oficiales que dependían de él. Fue también TEJADA quien calificó a CORTINES e IRIARTE, dos suboficiales especialistas en Inteligencia.
En el caso CRESPO fue mencionado, el ingreso de CRESPO al circuito clandestino fue en presencia de ALVAREZ y TEJADA. A las pocas horas de presentarse ante ellos es visto en el CCD. El propio ROSAS lo ubica como la segunda autoridad.
En el caso CHABAT conforme el testimonio de la madre de la víctima, tenía conocimiento que el propio TEJADA se oponía en los cónclaves a la salida del país de la víctima.
TEJADA integra la nómina de personal civil de Inteligencia, en el cuadro C1, actividad de conducción de Inteligencia. Luego de desempeñarse en el ámbito de Inteligencia llegó a desempeñarse como personal civil de Inteligencia. No solo conocía el funcionamiento del Destacamento, sino que lo integró como personal civil, después de haber pasado a retiro.
Hay documentación concreta que refuta las afirmaciones de TEJADA en la indagatoria, y a confirmar más fundamentos del pedido de condena que hará la Fiscalía.
En el documento que está en pantalla hay un pedido del Jefe de Prefectura Naval Argentina de Zona, pide antecedentes de un grupo  de personas. Quien le responde es TEJADA diciendo que no registran antecedentes en el Comando del V Cuerpo. La respuesta de TEJADA  señala que tenía acceso a toda la información de Inteligencia del Comando. Pudo haber dicho –si era cierto como él decía-  que era ajeno a su ámbito. En el ’76 no dijo que era un ámbito ajeno a él: lo responde, con la información de todos los archivos del Comando. En el Consejo de guerra de BOHOSLAVSKY, RUIZ y RUIZ, se desprende que el material a secuestrar debía ser entregado, conservado y analizado a personal del Departamento 2 de Inteligencia, donde TEJADA revistaba como segunda autoridad. En las actas de allanamiento consta que el material secuestrado fue entregado para su Inteligencia Técnica al Departamento 2. Desmiente que ese ámbito haya sido ajeno a él.
Cuando PAEZ remite una especie de denuncia al Juez MADUEÑO para  que procese a determinadas personas por violación a la ley 20.840, dice que las pruebas pertinentes estaban en el Departamento 2 de Inteligencia. Esto confirma que el ámbito de TEJADA eran la persecución, torturas y cautiverio de las víctimas.
Esta enumeración de documentos la cierro con un documento suscripto por TEJADA: envía al Jefe de Prefectura la orden de reunión 121/76. El número habla de la hiperactividad de esos momentos. Nos da cuenta que TEJADA tenía la capacidad de disponer esas órdenes de reuniones. Tiene por asunto el tratamiento de cuatro personas, y según suscribe TEJADA, los involucrados serían “politiqueros” universitarios profesionales, “convencidos” que habría elecciones en la UNS. Requiere (ordena) remitir toda información, y que se efectúe una discreta vigilancia y seguimiento para detectar actividades actuales y vinculaciones. Lejos está de ser su rol pasivo, era un activo oficial en el marco interno. TEJADA pese a haberlo firmado, pretendió negarlo de manera absurda.
Luego hay documentación firmada por TEJADA, se establece en mayo ‘76 que el ciudadano PALMA no registraba antecedentes desfavorables en el V Cuerpo ni en la comunidad informativa, lo que da cuenta de su injerencia.
En mayo ’77 habla de otras respuestas que el da dentro del Departamento 2 de Inteligencia, en similares términos y manda  las copias a su propio Departamento, el archivo volvía a ser de su injerencia. Un tercer documento en el que remite al Jefe de la Prefectura copia de documentación secuestrada a la OPM MONTONEROS, un resultado concreto de secuestro y violación de domicilios en el ámbito local.
También esta documentación, ya analizada en el caso de ILLACQUA, LOFVALL, IANARELLI y CEREIJO, basada en informes del Departamento 2. Seguido por otro informe del 4/2/77 sobre IANARELLI y otro el 5/2 sobre CUESTA. Eso ha sido la actividad constante de TEJADA.
La responsabilidad que le corresponde es por su ubicación en la cadena de mando y por haberse constituido en un eslabón imprescindible: entre ALVAREZ y TEJADA cubren una década de Inteligencia. Todo el diseño de inteligencia en los años ‘70 en el V Cuerpo dependió de ALVAREZ y TEJADA, y es responsable también de haber diseñado y ordenado el funcionamiento de los CCD. Es también relevante pensar que los CCD no fueron una creación espontánea: hubo que planificarlos, determinar los lugares y el personal, así como las tareas que debían ejecutarse.
La responsabilidad jerárquica por las órdenes, ya quedó establecida, y cada una de sus actuaciones dentro del plan criminal, determinante de cada uno de los aspectos de los hechos que escuchamos a lo largo del último año.
Esos son los fundamentos por los cuales la Fiscalía pedirá la condena de Walter Bartolomé TEJADA.
En cuanto al resto de los oficiales de Inteligencia que revistaban en el Destacamento de Inteligencia, órgano encargado de la búsqueda y colección de información, estaba ubicado en calle San Martín o Chiclana según el período, está en el libro histórico. El personal que revistaba allí se caracterizaba por haber sido especializado previamente, contaban con la aptitud especial de Inteligencia, la orientación de la carrera militar hacia la actividad específica.
Jorge Horacio GRANADA tenía aptitud especial de Inteligencia y Luis Alberto GONZALEZ, segundo del Destacamento, tenía el curso de seguridad para oficiales de Inteligencia de la plana mayor de unidades y organismos del Ejército.
También suboficiales con destinos en el destacamento tenían cursos de técnicos de Inteligencia como de interrogadores.
La estructura orgánica del Destacamento incluía, como vemos en el año ‘76 un Jefe, un segundo Jefe, un Jefe de Ejecución, un Jefe de Comando y servicios y un Jefe de Operaciones psicológicas secretas.
En la primera sección Ejecución el Jefe era Jorge Horacio  GRANADA, en esa sección estaba CONDAL, CORRES, REGALADO por ejemplo. En la sección Actividades psicológicas secretas estaba TAFFAREL.
Esta es la orgánica de la cadena de mando en el ‘76, en el ‘77 se repite la estructura, con oficiales y suboficiales a cargo.
Los jefes como los segundos jefes han muerto antes o durante el desarrollo del juicio, por lo cual los que siguen en responsabilidad son los jefes de sección.
Antes de desarrollar respecto a GRANADA, voy a exponer una documentación que muestra la injerencia de estos oficiales, donde LOSARDO dispone en 5/77 el alojamiento en la UP4, de un detenido que luego FANTONI ordena liberar. Otro de 6/76 en el que también envía un informe relacionado sobre “nuevas formas de operar de los grupos subversivos”.
En indagatoria MANSUETTO se sorprendía porque a LOSARDO se lo incluya como activo en la lucha contra la subversión, este documento lo prueba.
Otro de los gráficos que da cuenta de la actividad de estos jefes es de 6/77, originada en el Destacamento de Inteligencia 181, se  remiten 60 fotografías de delincuentes subversivos, remitida al Departamento 2 de Inteligencia y al Departamento 3 de Operaciones. Ahí tenemos ese nexo que era negado, o decía ser desconocido por TEJADA; como cada uno de esos oficiales de los órganos de Inteligencia estaban avocados a la misma actividad, específicamente en la lucha contra la subversión.
10.- Jorge Horacio GRANADA: es teniente coronel retirado del Ejército, luego de haber sido imputado, durante la instrucción estuvo prófugo varios meses; al momento de ser detenido se resistió, intentó arrastrar con su vehículo a personal de la Policía de Seguridad Aeroportuaria que intervino en su detención.
De su legajo de servicios surge que nació en el Hospital Militar Central, el 21/10/45. Hijo de un coronel de Caballería, también llamado Jorge Horacio GRANADA. Ingresó al Colegio Militar de la Nación en el ’62, en el ‘66 estaba a cargo de una sección de Inteligencia. Diez años antes de los hechos ya se desempeñaba en esa actividad; es un oficial experimentado. Si uno revisa su legajo ve que es sobresaliente en toda su carrera en la especialidad de tiro. En el año ’74 con el grado suficiente ingresó a la Escuela de Inteligencia, en el curso técnico de inteligencia número 10: contrainteligencia, actividad especial de Inteligencia, actividades psicológicas,  técnicas especiales, criptografía, defensa personal; etc.
El curso lo aprobó como distinguido,  lo impartió Eusebio BREART, luego Jefe de Inteligencia del Operativo independencia. Como especialista de Inteligencia su primer destino fue en el Destacamento de Inteligencia 181,  según se ve en el asiento de su legajo del 13/12/74 (exhibe en pantalla).
El 15/10/75 dice que como teniente 1º es Jefe de la sección Actividades psicológicas secretas, ya figura en su ficha que tiene aptitud especial de Inteligencia. El 1/1/76 pasa a ser Jefe de la primera sección Ejecución y continuó en el asiento de 10/76.
Por este período fue calificado como uno de los pocos sobresalientes de su clase, por GONZALEZ –segundo Jefe del Destacamento-  y  por el Jefe de la Unidad Antonio LOSARDO, de quien ya vimos su ámbito de injerencia.
Por el periodo que sigue en 10/76 siguió como teniente primero, ascendió en 12/76 al grado de  capitán. Continuaba como jefe de esa sección en 10/77. Fue calificado por BLAZQUES y  LOSARDO.
Los asientos posteriores de sus destinos, en el ‘77 continúa en Inteligencia, luego continuó en el Destacamento de Inteligencia 201 en 12/77 y a fines del ’77 pasó  a Campo de Mayo. Después de haber estado en Bahía Blanca, revistó en el Batallón de Inteligencia 601 destinado a la central de reunión contrasubversiva;  con comisiones en Guatemala y EEUU, indudablemente quien accediera a ese nivel no era un improvisado, la única experiencia posible en el ámbito de la lucha contra la subversión fue en su único destino previo –el Destacamento de Inteligencia-. En el ’84 pasa a ser profesor en la Escuela de Inteligencia, dictando la materia Ejercicio de Destacamento, justamente lo que se le imputa en este juicio.
Al ser indagado manifestó que realizaba tareas de reunión de información, que dedicaba sus jornadas laborales a leer diarios, que recortaba noticias y esos recortes se los pasaba a la gente que trabajaba en esas cosas. Es decir, se perfiló como un oficial de manualidades prácticamente, y hemos visto cuál era su capacitación y ámbito específico, directamente avocado a la persecución, la tortura y la sistematización de la información arrancada en la tortura. Admitió en su indagatoria haber hecho acción psicológica, pero que solo llevaba al día los archivos y documentación. Dijo que era conciente que todos los acusados por delitos de Lesa Humanidad, se refieren a la hipótesis del conflicto con Chile, como centro de sus tareas, y que eso podía dar la idea que nadie estaba avocado a la lucha contra la subversión. Luego de decir eso, afirmó haber estado avocado al conflicto con Chile, estableciendo una supuesta red de espionaje que él evaluaba. Dijo que el Destacamento de Inteligencia no tenía medios para trabajar contra la subversión –ya hemos visto copiosa documentación que lo desmiente- porque había solo tres oficiales: CONDAL, TAFFAREL y él. Ahí establece sin querer, la relevancia de los oficiales de ese Destacamento, que eran solamente tres. También dijo que la actividad contra la subversión la hacía el Comando, y que el CCD era inaccesible para el personal del Destacamento.
Referido a CRUCIANI, dijo que dependía de LOSARDO exclusivamente, que no ejerció nunca el cargo de encargado de su sección, como segunda autoridad. Obviamente no está comprobado con ninguna prueba.
Respecto a la calificación de CRUCIANI, no tuvo la posibilidad de evaluar esa calificación porque se le impuso. Que tuvo que aceptarla por tener  baja jerarquía, lo cual no es cierto, y porque no tenía ningún elemento negativo de CRUCIANI. Ratificó su inocencia y afirmó que no le tocó luchar contra la subversión, pero que dentro de sus límites éticos y morales no hubiera rehuido esa actividad.
Ninguna de esas afirmaciones son cierta, porque ya ha quedado establecido que el Destacamento de Inteligencia tenía como actividad primordial, la lucha contra la subversión.
En primer término, GRANADA tiene una responsabilidad jerárquica propia, porque era uno de los oficiales  jefes de una de las Jefaturas intermedias. Como tal fue uno de los eslabones imprescindibles para que la unidad de la que formaba parte, llevara a cabo la lucha contra la subversión. Tenía responsabilidad según el reglamento 165, llamado “La unidad de Inteligencia” que establece la misión de la sección de Ejecución: actividades de contrainteligencia, censura militar y reunión de información. La reunión de información en este ámbito implica el espionaje y la tortura sobre las víctimas, como ya sabemos. Esto implica su responsabilidad como jefe de sección, fue además conductor de contrainteligencia. Responsable de la reunión de información, explica por qué CRUCIANI estaba bajo su mando. La principal tarea del torturador es la reunión de información, deja de ser una circunstancia casual el destino de CRUCIANI. También el reglamento 161 establece que esa reunión de información tendrá que desarrollarse sobre las personas privadas de libertad (sobre los secuestrados), que serán portadores de información que divulgarán en forma conciente o inconsciente a través del termino eufemístico de interrogación.
GRANADA intentó responsabilizar a VILAS como un descastado, fuera de sus cabales, que tenía su propia ley dentro del Ejército. Esas expresiones fueron refutadas. Hay documentación que prueba la estrecha relación entre las órdenes que impartía VILAS y las que cumplía GRANADA. Hay un documento del 15/3/76; VILAS dio la orden  que toda información obtenida en la lucha contra la subversión, tenía que llegar en algún momento a su conocimiento. Esta orden de centralizar la información, abarcó a la Policía  ferroviaria. Hubo a partir de eso un episodio en que la policía ferroviaria detecta un robo de armas y da aviso al Destacamento de Inteligencia, porque ese hecho podría ser del ámbito subversivo. El comunicado en primer término se hace al destacamento de inteligencia. Se hacen presentes en los terrenos ferroviarios, GONZALEZ y GRANADA, quienes ordenaron según el acta, que se los mantenga informados sobre la investigación, y que ellos se encargarían de la difusión de la información en el plano militar. Esto desmiente sus argumentos inverosímiles. La realidad documentada es que VILAS –obviamente- operaba en el plano de la lucha contra la subversión, pero GRANADA actuaba incluso de manera personal.
Paso a exhibir documentación que da cuenta de la plena injerencia de GRANADA en la lucha contra la subversión. En este documento de 2/76 se comunica al Jefe de la sección Inteligencia de información, que las personas citadas no registraban antecedentes, GRANADA respondía luego de haber accedido a los archivos de Inteligencia. Firma como teniente primero – Destacamento de Inteligencia 181.
Otro de los documentos estrictamente secretos, firmado por Jorge Horacio GRANADA, adjunta un informe relacionado con el posible accionar de la OPM MONTONEROS. Eso afirma que su ámbito de injerencia era la lucha antisubversiva y no Chile, como intentó decir.
En el asunto de ese documento, está el desarrollo propio sobre el accionar de la OPM. Indica que existen indicios sobre la actividad de esta OPM, que pretende tener carácter de espectacular. Evalúa el blanco elegido –que pertenecería al Ejército- por lo que  recomienda que se adopten las máximas medidas de seguridad. Requiere que se mantenga informado a ese Destacamento sobre cualquier información, así como el desplazamiento de elementos subversivos. El origen de esa información es la Jefatura 2 de Inteligencia del Comando del V Cuerpo. Ahí tenemos el esquema de su participación en la lucha contra la subversión, no solo en acciones ya ocurridas, sino  planificando la captación de información, de acciones que podrían llegar a ocurrir. Eso implica la coordinación con otras fuerzas, la circulación de información, la recepción y todo en el marco de la lucha contra la subversión.
Además de esa responsabilidad directa, el principal subalterno de GRANADA fue CRUCIANI, (a) “el tío”, uno de los jefes del CCD. Fue calificado por GRANADA.
Vemos en imagen que el legajo del sargento ayudante, baqueano de auxiliares de Inteligencia, en octubre del ’75, luego destinado al Destacamento como encargado de la primera sección Ejecución. GRANADA lo califica con el puntaje de 100.
Al igual que lo que ocurre con TEJADA respecto de CORRES, ocurre con GRANADA respecto de CRUCIANI, mencionado por innumerables víctimas en el CCD, intervino en operativos como el traslado de José Luis GON.
Hasta 10/77 aún revistaba como encargado de dicha sección, fue calificado nuevamente por GRANADA capitán por entonces, con la máxima puntuación.
La pretensión de GRANADA que CRUCIANI no integraba la cadena de mando queda desvirtuada con la documentación que se exhibe, y que el imputado tenía una relación de superioridad típicamente militar, que tiene correlato con la capacidad de GRANADA que excedía la del suboficial CRUCIANI.
En cuanto a la supuesta imposición de la calificación, se la considera absurda. En el año ‘69 GRANADA tiene sanciones por no entregar las calificaciones de sus subordinados. En el ‘76 y ‘77 no tiene sanción por las calificaciones de CRUCIANI, quien supuestamente no estaba a su cargo. La actividad ilegal de CRUCIANI era en cumplimiento de sus órdenes.
Es relevante su aptitud como oficial de Inteligencia, es el único oficial que tenía oficiales a cargo como CONDAL, que se desempeñó en la misma sección de 12/75 a 10/76.
Los destinos posteriores de GRANADA también son relevantes, estuvo en la central de reuniones del Batallón 601. También en la contraofensiva del año 1980. Luego volvió al Departamento 2 de inteligencia. Tiene sanciones por su relación de amistad y económico-financieras con un procesado por ilícitos relacionados con la importación y exportación en Tierra del Fuego.
GRANADA estuvo entre los complotados contra el gobierno de ALFONSÍN, al punto que su actuación determinó la imposición de un estado de sitio en todo el país. Años después, el auxilio que le dio PATTI para mantenerse prófugo le valió a éste un procesamiento.
Ese es el ámbito en el cual se ha comportado continuamente, como oficial de Inteligencia, Jorge Horacio GRANADA. Fue especialista en prácticas de terrorismo de Estado, que no ha dudado luego de consumar estos hechos, en hacer temblar el sistema democrático, intentando remedios especiales para encauzar el descalabro que tanto él como el resto de los complotados había determinado, y conforma obviamente ahora el juzgamiento, tras tantos años de impunidad, una de las rémoras dictatoriales de la democracia.
Por todo lo expuesto se pedirá su condena, tanto por la coautoría criminal desde su Jefatura como por la autoría mediata y directa, por la responsabilidad que tuvo desde su actividad de Inteligencia, desplegada dentro del plan criminal por el cual está acusado, en los secuestros, torturas, muertes, desapariciones y también ocultamiento y sustracción de menores, todo ocurrido en el CCD del cual era responsable directo.
11. Carlos Alberto TAFFAREL: coronel retirado del Ejército Argentino; su detención fue solicitada por la Fiscalía en 2008, permaneció prófugo durante cinco meses y luego hallado por INTERPOL en abril del 2009.
Ingresó en la Escuela de Inteligencia en el año ’74, como teniente primero. En diciembre del ’75 aprobó el curso nº5  de técnico en Inteligencia, con un concepto final de sobresaliente, orden de mérito 5 entre 18. El 26/12/75 es dado de alta en el Destacamento de Inteligencia 181. Desde el 27/12/75 Jefe de actividades psicológicas secretas, calificado por los jefes SCARNATTI ALMADA, GONZALEZ y LOSARDO con el máximo puntaje.
En el año ’76 seguía siendo Jefe de actividades psicológicas secretas, en 12/76 ascendió a capitán. En el ’77 seguía ejerciendo la misma jefatura.
Durante varios años se desempeñó en esa actividad, hasta fines del ‘78. Las calificaciones: por su desempeño es considerado es considerado uno de los pocos sobresalientes de su grado.
Terminó su  carrera en el ’98 como subjefe de Inteligencia del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas.
En su indagatoria, dijo que el organigrama del Destacamento, que es uno de los elementos que determina su responsabilidad jerárquica plena, se armaba en caso de operaciones militares. Planteó que el Destacamento tenía una actividad inorgánica si no había operaciones; y como no había operaciones, él se ocupaba de registro y archivo.
Cabe preguntarse por qué esa actividad se llama Inteligencia, dado que los pretextos que dan son completamente absurdos.
Dijo que  no había producción de Inteligencia; que él solo hacía registro, archivo y microfilmación; que el encargado de su sección era AGUIRRE –lo que es relevante dado que AGUIRRE durante ese período consumó secuestros, tormentos sobre TRIPODI y GON-; que archivaba información –como siempre es dicho por los oficiales de Inteligencia- del marco regional de Chile –no se ha podido encontrar entre la documentación secuestrada, ninguna que haga referencia a esto, sino siempre relacionada con la lucha contra la subversión-; que sus superiores eran GONZÁLEZ y LOSARDO. Después dijo que se avocó seis meses a estudiar la seguridad de la nueva propiedad donde funcionó el Destacamento. No sólo es absurdo, sino que la documentación obrante en autos prueba se adquirió a una firma local, en condiciones favorables, y que allí había funcionado un estudio jurídico de un abogado que, a partir de 1976 había colaborado con el Ejército (PERRAMONT PEARSONS). Era innecesario evidentemente estudiar la seguridad durante seis meses.
Dijo TAFFAREL que nunca fue acusado en 33 años, ni figuraba en ninguna lista de represores; lo que es verdad debido a la impunidad de los autores.
Respecto de la actuación del Destacamento, dijo que no conocía que participara en la lucha contra la subversión; que a CRUCIANI lo conoció pero estaba en comisión en el V Cuerpo. No hay ninguna prueba documentada de esa supuesta comisión.
Sobre “la escuelita”, dijo que se comentaba la existencia del lugar. E insistió que el Destacamento se ocupaba del problema limítrofe con Chile.
Las referencias que dio TAFFAREL deben ser tratadas porque se trata de su descargo a la imputación de los hechos.
Vemos en el primer documento de 2/77 que se solicita que se remitan al Destacamento de Inteligencia antecedentes que él adjuntaba en una nómina. Solicitados por TAFFAREL, capitán del Destacamento de Inteligencia. Abarcaba el pedido a Prefectura, DIPBA, Brigada de Investigaciones y otros organismos, archivándose en el Destacamento.
También solicita los antecedentes que se posean de las personas que él incluía en una lista, del 28/2/77 (continúa exhibiendo en pantalla). Pide antecedentes de BACHINI (profesor de la UNS), MORA (actual camarista de Mar del Plata) y BONFIGLIO (hijo de un suboficial del Hospital Militar, muerto en un falso enfrentamiento,  desaparecido un tiempo).
BONFIGLIO era compañero de militancia de GONZALEZ, ya desde 1975 la Inteligencia lo vincula con FERRARIS, TEJERINA (la mujer que fue secuestrada con SOTUYO y luego torturada por PAEZ). Luego de ese pedido de antecedentes que firma TAFFAREL, BONFLIGIO estuvo secuestrado en “la escuelita”, el propio GONZALEZ escuchó hablar a los guardias de él, en 7/77 fue fusilado en Temperley.
La actividad de TAFFAREL lejos está de ser una tarea de archivo: era una actividad directamente relacionada con la actuación clandestina del Ejército y determinaba los resultados que hemos visto. El hecho de BONFIGLIO fue presentado como un intento de copamiento de la Comisaría 3,  a través de la actividad psicológica secreta. Fue un caso que ocupó a TAFFAREL como especialista, con responsabilidad plena en la creación de los falsos enfrentamientos y montaje de acción psicológica.
También TAFFAREL tiene responsabilidad jerárquica como Jefe de sección y eslabón intermedio de las Jefaturas. Y responsable de la aplicación de la modalidad de falsos enfrentamientos como acción psicológica, que se aplicó en los casos de Fernando JARA, los cuatros fusilados en calle Catriel, HIDALGO, SOUTO, PERALTA, GARRALDA, RIVERA, DEL RÍO, ILLACQUA, LOFVALL, IANARELLI, FRERS y otros.
El elemento que los reglamentos definen de acción psicológica, dicen que su misión es ejecutar las acciones psicológicas secretas que emanen de los planes.
El “elemento” era TAFFAREL, jefe de esa materia, el “plan” es el mismo plan implementado para el aniquilamiento de personas, y como jefe tenía facultades para proponer las acciones a realizar.
La coartada que pretende presentar la acción militar fusilando personas, como un acto de defensa, parte del supuesto que había dos bandos enfrentándose. Hay acciones que definen la creación de estos falsos enfrentamientos como parte de la actividad psicológica: el amedrentamiento social por un lado, es decir, “las calles son peligrosas” “hay peligrosos subversivos sueltos” y luego la búsqueda del consenso con el otro, cuando el Ejército se presenta como vencedor y dominador en esos hechos. En primer término el miedo que se infundía a la población y luego la captación de esa adhesión al Ejército, está  compatibilizado con el terror que el propio Ejército imponía. Podrían haber hecho desaparecer a las personas, pero necesitaban que las muertes que ese terror producía fueran tangibles, que en las esquinas de Bahía Blanca hubiera cadáveres.
La actividad de TAFFAREL fue plasmado por PERLINGER en su libro Hay cadáveres.
Es una combinación de amedrentamiento y sospecha y fue otra de las manifestaciones por excelencia del Terrorismo de Estado, a través de la actuación de TAFFAREL.
Aparte de su responsabilidad directa por el ejercicio de la Jefatura, tiene responsabilidad por los hechos de sus subordinados.
A sus órdenes estaba el fotógrafo de “la escuelita” –Héctor CALSETTA- que fue reconocido por Susana MARTÍNEZ, también Víctor AGUIRRE –quien luego fue segundo de esa sección-, a quien le impartió las órdenes que dispusieron su participación en  el secuestro y posterior traslado a Bahía Blanca de GON y TRIPODI, junto con CRUCIANI. Esa comisión está en el legajo pero no el contenido.
Por esas responsabilidades se le  pedirá la condena, por haber consumado las conductas que fueron descriptas, como Jefe de la sección Actividades psicológicas secretas del Destacamento de Inteligencia 181, lo cual implica su responsabilidad jerárquica, la responsabilidad por los hechos cometidos por sus subordinados, y en la emisión y transmisión de órdenes ilegales, en la totalidad de los hechos que le fueron imputados.
La sección a su cargo tenía como preeminencia la muerte y luego la presentación social de esa muerte, y TAFFAREL utilizó los elementos y recursos de la sección a su cargo para lograr ese objetivo.
12. Norberto CONDAL: oficial del Ejército Argentino, ya se explicó en los desarrollos anteriores, cuál fue la responsabilidad del Destacamento de Inteligencia y del Departamento 2. CONDAL fue quien no pudo decir que la otra unidad tuvo injerencia, porque estuvo en ambos destinos.
Egresó del Colegio Militar en el ’66, estuvo en primer término destinado a Comunicaciones. En diciembre del ’74 como vemos en su legajo (exhibido en pantalla) ingresó a la Escuela de Inteligencia, allí obtuvo el título de técnico en Inteligencia.  Como oficial con aptitud en Inteligencia fue destinado al Destacamento de Inteligencia 181, como se ve en su legajo es teniente 1º de Comunicaciones y se aclara que tiene esa aptitud especial.
Llegó a Bahía Blanca el 23/12/75 y fue dado de alta el 26. En el ’77 continúa en la primera sección Ejecución. Por su desempeño, si bien estaba en la sección Ejecución y como se observa en su legajo, dependía directamente de las Jefaturas y segundas Jefaturas, quienes lo califican son el Jefe y segundo Jefe. En octubre del ‘76 según se observa que parte en comisión al V Cuerpo de Ejército, Departamento 2 de Inteligencia, asciende y continúa en comisión en octubre del ‘77. El regreso de esa comisión se da recién en el ‘78 cuando asume como Jefe de la segunda sección Ejecución.
Su calificación estuvo a cargo de TEJADA –quien dijo que no tenia nadie a cargo- y ALVAREZ.
Luego de su periodo en Bahía Blanca, CONDAL pasó a ser Jefe de la sección Inteligencia en Campo de Mayo.
En el 2009 CONDAL fue condenado por ser responsable de espionaje en una causa donde se investigaba la apropiación de bebés, en CCD en Córdoba.
Su indagatoria es un listado de negativas: negó haber participado en la lucha contra la subversión; haber pertenecido al Comando de Subzona; haber tenido capacidad técnica en Inteligencia; conocer a CORRES; que el Departamento 2 participara en la lucha contra la subversión; que el Destacamento 181 participara en la lucha contra la subversión; conocer o saber que haya habido personas detenidas, que haya habido detenciones ni cualquier otra actividad. Llegó a negar la existencia de CCD en Bahía Blanca. Lo único que afirmó fue que se dedicaba al conflicto con Chile.
El acto de negar es el modo más elemental, incluso infantil, de buscar impunidad. Ni siquiera asume la labor de elaborar una versión alternativa.
El propio Ejército ha mandado documentación, que da cuenta de su aptitud técnica. Su responsabilidad de los hechos surge a partir de su integración al Destacamento de Inteligencia 181, que tuvo plena participación en la lucha contra la subversión, circunstancia que damos por probada con el análisis que esta Fiscalía ha efectuado respecto de LOSARDO, CRUCIANI, GONZALEZ, GRANADA, TAFFAREL, AGUIRRE, CALSETTA. Desmiente esta afirmación una documentación del caso BOMBARA; CONDAL pidió que no se le impute en este caso porque no estaba en el Destacamento a la fecha de los hechos, lo cual no es cierto, porque en su legajo figura su alta a partir del 26/12/75. Justamente hay una documentación donde un comisario mayor GONZALEZ, dirigido al Destacamento de Inteligencia, en que solicita el 3/1/76 se remita el documento de identidad de BOMBARA. Hay constancias que el mismo 3/1/76 se recibe del Destacamento de Inteligencia 181 dicho documento. Es un ejemplo de la actividad que el Destacamento realizaba, y su responsabilidad como uno de los pocos oficiales que tuvo injerencia.
La responsabilidad de CONDAL debe ser analizada desde el punto de vista de toda la actividad del Destacamento que desplegó mientras él estuvo entre sus oficiales. También está probada la asignación de todos los recursos personales específicos a dicha actividad, calidad distintiva de estos dos oficiales, CONDAL y GRANADA.
La documentación de Inteligencia confirma que CONDAL se dedicaba a la lucha contra la subversión, a perseguir víctimas y a cada una de las labores de Inteligencia. Este es un documento en el que responde a un pedido de antecedentes (exhibe en pantalla): luego de revisar en los archivos,  señala que no hay antecedentes ideológicos, judiciales o penales. Documento firmado por Norberto CONDAL y representaba en esa respuesta a todo el Destacamento, ante la Prefectura por ejemplo.
Hay una valoración en ese documento, el concepto fundamental de esa valoración es el concepto de enemigo. Destaco que él no puso (en la respuesta a la solicitud de antecedentes) que no era su ámbito, como dijo ante el Juez. Por el contrario, la respuesta que da, señala claramente que se trataba del ámbito propio de su actuación.
Respecto de su período de actuación en el Departamento 2 de Inteligencia, CONDAL negó que dicho departamento haya participado en la lucha contra la subversión;  lo que fue refutado con las pruebas respecto de la actuación de ALVAREZ, TEJADA, CORRES, SOSA, SIERRA y del propio CONDAL, quienes tuvieron participación en la lucha contra la subversión, y fue también uno de los pocos oficiales con intervención directa en los hechos por los cuales es acusado.
Cito nuevamente el pedido de ascenso de GONZALEZ CHIPONT, ofrece como avales a ÁLVAREZ y CONDAL, respecto del aniquilamiento de Ricardo DEL RIO, ACEVEDO e IZURIETA.
La pregunta es a partir de qué, si se dedicaba al conflicto con Chile, CONDAL estaría en condiciones de avalar estos hechos. Obviamente no como testigo sino como oficial plenamente operativo, que ha tenido intervención directa como se ha dicho.
Si el Destacamento de Inteligencia tenía poco personal, como dijo TEJADA, no podía prescindirse de un oficial destacado de Inteligencia.
En el caso BOSSI, tenemos esta documentación (exhibe) que tiene por fuente la comunidad informativa, es de 4/77, avala la actividad de CONDAL en el Departamento 2. El asunto es Jefatura de MONTONEROS  en esta ciudad. Señala que está buscando a uno de sus jefes, que se mueve en una Citronetta o en una bicicleta marca Aurorita. Se agrega una copia del cuadro organizativo del Destacamento 2 MONTONEROS de Bahía Blanca, esto origina una orden de reunión en el Departamento 2 de Inteligencia, el departamento destino de CONDAL. Describe a la persona nuevamente. Describen la organización que el Departamento 2 de Inteligencia hacía de este destacamento de MONTONEROS.  Allí se ubica a CUESTA, MONGE, BONFIGLIO, GONZALEZ, LOFVALL, YOTTI, CEREIJO, IANARELLI, FERRARI y ponen como Jefe al alias “Fernando” que buscaban.
Hay luego un nuevo memorando de mayo del 77, la fuente es la comunidad informativa, llegan allí a la conclusión que el alias que buscaban sería Alejandro BOSSI, quien a partir de esta conclusión del Departamento 2 de Inteligencia, sería secuestrado junto con su pareja. A partir de la persecución que inicia este departamento, van armando los vínculos, dan con la identidad, operan sobre él  y lo desaparecen.
Esa es la consecuencia de la conducta del Departamento 2 de Inteligencia: la mujer apareció (sus restos fueron identificados) pero BOSSI sigue desaparecido.
Esa era la actividad que CONDAL desempeñaba en el Departamento 2 de Inteligencia.
Se pedirá su condena por su desempeño tanto en el Destacamento de Inteligencia 181 como el Departamento 2 de Inteligencia, lo que incluirá la coautoría en los hechos de DEL RIO, RIVERA, GIORDANO, las hermanas IZURIETA, ROMERO, YOTTI, ACEVEDO, GIORDANO.
Esta actividad de Inteligencia es la que signó toda la actividad operativa, es la actividad que subyace antes de cada uno de los hechos: una vez que el “blanco” está fijado, los agentes de Inteligencia, tanto CRUCIANI como CORRES vuelven a aparecer en las sesiones de tortura, arrancan la información y volvía así a funcionar la máquina de matar, como fue el Ejército en esos años.
Toda la actuación de estos oficiales ha sido con nombres supuestos o en la clandestinidad absoluta, es uno de los objetivos de la Inteligencia.
Hanna ARERNT ha establecido el porqué de la actuación en el ámbito absolutamente secreto: “Cuanto más visibles son los órganos de gobierno, menor es su poder. Cuanto menos se conoce a una institución, más poderosa resulta ser en definitiva. El poder auténtico comienza donde empieza el secreto.”
Las torturas entonces son producto de la Inteligencia; los interrogatorios fueron la práctica de la Inteligencia; los cautiverios eran el sustrato de la Inteligencia Militar; la información que arrancaban era su objetivo; el cálculo de la disposición final era parte de sus evaluaciones; y también las desapariciones y muertes fueron planificadas en términos de Inteligencia.
El personal de Inteligencia –y esto es válido para estos cuatro acusados- fue el que le dio la circunstancia a cada uno de los hechos: faltaba el modo, tiempo y lugar de matar. El cuándo, dónde, cómo y a quién matar fue la actividad desplegada por estos cuatro oficiales de Inteligencia, sobre los cuales se pedirá su condena.
Antes de continuar solicito un breve cuarto intermedio.
Presidente: En razón de la hora vamos a hacer un cuarto intermedio de diez minutos.

Alegato de fiscalía. 9.5 Acusación a Mario Carlos Antonio Méndez.


doctor CÓRDOBA:
13.- Mario Carlos Antonio MENDEZ: es un oficial retirado del Ejército Argentino, nació el 8/3/53 en Río Cuarto, Córdoba, egresó del Colegio Militar en  12/74, en la promoción 105. El primer destino fue el Regimiento de Infantería 25 de Colonia Sarmiento, allí ya fue Jefe de sección. El 22/11/75 como vemos en el legajo llegó en comisión al V Cuerpo.
Estos arribos en comisión fue explicado por uno de los comandantes, que ante la inminencia del golpe de Estado se inició una “gira” por diferentes unidades del V Cuerpo y como parte de una instrucción general, un comandante fue reclutando oficiales jóvenes para la lucha contra la subversión: MASSON, CASELLA, O’DONELL, SOSA, MENDEZ. Este arribo de MENDEZ a fines del ’75 da cuenta que el golpe de Estado no fue abrupto sino planificado, adecuando la estructura orgánica.
Como subteniente llegó en noviembre del ‘75, calificado por el Ayudante General del V Cuerpo y por el Jefe de la Compañía comando y servicios. Por el período ’76 fue calificado por el Jefe de la Compañía comando y servicios, por el segundo Jefe y por CATUZZI. En este periodo fue sancionado por el tratamiento desconsiderado a un soldado. Esto es absolutamente compatible con el perfil personal que han hecho de él, quienes recuerdan su paso por el V Cuerpo. Fue calificado con el máximo puntaje como uno de los pocos sobresalientes para su grado; posteriormente calificado como muy satisfactorio para su grado, en razón de esta sanción. Por otra parte sus superiores no tuvieron objeciones que formular, respecto de la actuación de MÉNDEZ durante su desempeño operativo, en el ámbito del Terrorismo de Estado.
Al prestar declaración indagatoria MENDEZ se explayó sobre los hechos por los que se lo acusa. Respecto del doble homicidio de calle Fitz Roy, los casos HIDALGO, SOUTO CASTILLO, se sorprendió por el testimonio de JULIAN; dijo que él como oficial militar no podría haberle dado detalles del operativo, dado el secreto profesional. Esto es refutado por los innumerables testimonios que dan cuenta de la locuacidad de MENDEZ y el entusiasmo posterior que demostraba después de estos hechos.
Dijo que ese día había estado de franco, que se integró un grupo destinado a controlar las calles que rodeaban el lugar,  que estuvo a mando de CASELLA, que era un rejuntado de gente porque era día feriado. Que el operativo fue entre las 22:00 y 22:30 horas. Que hubo personal militar que llegó antes que él y se había tiroteado con los moradores. Que hubo una explosión, que un oficial subió una escalera. Que él no llegó al cuarto piso, solo al segundo, que un oficial entró. Que la explosión fue por una granada o una trampa “cazabobos”. Que luego se escucharon disparos. Que nunca llegó al lugar donde ocurrió el problema. Admitió que si el Ejército llegó a ese edificio, fue porque había habido una tarea de Inteligencia previa, textualmente, “para buscar algo”.
El se retiró con un oficial herido y nunca más preguntó nada ni se enteró de lo que pasó.
Después dijo que él fue quien trasladó elementos secuestrados en el lugar, al arsenal de Pigüe.
Que al único superior que vio allí fue a IBARRA. Agregó que había oficiales que hacían tarea de vigilancia.
Respecto al homicidio de ACEVEDO dijo que fue convocado, para ir con la Agrupación Tropa, con el equipo de lucha contra la subversión,  para efectuar un cerco perimetral en el lugar.
Nunca llega más cerca de los hechos, siempre está en la adyacencia de las operaciones que luego, lo tienen como protagonista según los testimonios.
Que el comandante ASPITARTE le ordenó concurrir como apoyo. Que fue destinado a la parte trasera de la vivienda y que cuando estaba ubicado en la vereda, cerca de unos árboles, estalló una bomba que lo hirió gravemente y fue trasladado al Hospital Militar Central. Dijo que la bomba fue arrojada por los ocupantes de la vivienda y que luego, tiempo después, se enteró que en ese enfrentamiento había muerto Patricia ACEVEDO. Negó conocer las circunstancias del caso PRINCIPI y las torturas que este recibiera, que fueron el antecedente necesario, imprescindible, para que el equipo de lucha contra la subversión diera con el paradero de ACEVEDO y la aniquilara allí donde la encontró.
En el caso  ENET pese a que fue reconocido por una de las víctimas, llevando a cabo el traslado de un CCD clandestino a otro, de esos seis adolescentes, negó absolutamente cualquier participación; que por su grado no pudo haber hecho eso. Eso está desmentido por varias constancias, donde el grado de subteniente era suficiente.
Respecto a sus condecoraciones, dijo que él no se propuso para las distinciones, pero que sus superiores habían valorado los hechos y cómo había evacuado un teniente, además dijo que él no podía negarse a recibir una condecoración. Respecto de los hechos de ACEVEDO y la otra condecoración, dijo que la recibió por haber sido herido.
El relato de MENDEZ fue coherente, no tuvo contradicciones, lo que ocurre es que no se acerca a la verdad. Lo que está en cuestión es que ni siquiera pasa cerca de la verdad.
La verdad del hecho de Fitz Roy está en el cuarto piso, MÉNDEZ  a bordo de su mentira llega al primero, a riesgo de contradecirse o admitir su participación.
Lo mismo con el homicidio de ACEVEDO, con su relato falso no puede pasar por la vereda, a riesgo de contradecirse o admitir la verdad de la imputación, que es lo que la Fiscalía considera probado.
Es absolutamente inadmisible que  MENDEZ haya ido, tanto a Fitz Roy 137 como a Chiclana 1009, sin saber cuál era el objetivo, ni con quién iba, ni cuál era la tarea que tenía que desarrollar. Incurrió en la misma falsedad del resto de los acusados: que hacía controles de ruta, junto con los otros controladores MANSUETTO, MASSON, incluso BAYÓN. Cada uno de los oficiales acusados, o hacían controles de ruta o estaban avocados al conflicto limítrofe con Chile.
Reconoció durante la indagatoria, que lo apodaban “el loco de la guerra”, innumerables testigos dieron razón de ese apodo.
Respecto al CCD dijo que lo conocía en la medida que lo conocían todos, pero era restrictivo ingresar ahí.
No lo era para sus compañeros de grado y destino, CORRES y SOSA, ni para sus superiores. Fue reconocido por una de las víctimas cuando fue liberada, disponía de poder sobre esos cuerpos que estaban en el CCD. Negó haber revistado en la Agrupación Tropas, pero que podía integrarse si no tenía otras tareas. Dijo que vio familiares en el Comando, pero que no sabía para qué iban.
Desconocía por qué se lo ofreció como aval en los hechos de GONZALEZ CHIPONT. Evidentemente con los elementos probatorios reseñados en actos, ha surgido su participación constante en los hechos, en los operativos mencionados durante el juicio. Ninguno de los argumentos de MENDEZ en su indagatoria logró conmover el universo probatorio: seguramente las pruebas aportadas en el debate producirán la ampliación de la acusación en su contra formulada en primera instancia, ya que ha surgido su participación en otros hechos.
La responsabilidad de MENDEZ está a partir de su actividad: hay una preponderancia de la actividad operativa sobre el destino formal. El destino formal de MENDEZ era la Compañía Comando y Servicios, pero su destino oficial era estar en todos los operativos. Donde se logra identificar a alguien, enseguida aparece MENDEZ como uno de los oficiales preponderantes en los operativos.
Su sola presencia en el V Cuerpo se debía a estar avocado a esa finalidad.
Esta finalidad la valoró PAEZ en su indagatoria, a partir que  era un subteniente joven, soltero, los que eran convocados para la lucha contra la subversión.
En el caso de ACEVEDO, al alegar el hecho ya fue dicho que ella había sido fijada como “blanco”. Que los grupos operativos que integraba MENDEZ tenían como objetivo dar con ella. Y cuando dieron con ella en Chiclana 1009, procedieron –en cumplimiento estricto de la orden secreta que el general VIOLA había dado el 17/12/76, dos meses antes- a aplicar la fuerza de combate con la violencia máxima, y cumplieron con el precepto que cuando las fuerzas armadas entraban en operación no podían cancelar  el operativo ni aceptar rendiciones. El grupo operativo estuvo a cargo de IBARRA y GONZALEZ CHIPONT, e integrado por MENDEZ, entre otros.
En el caso de Fitz Roy, es determinante el testimonio de Félix JULIAN, con quien incluso fue careado y obviamente, no logró conmover ninguno de los aspectos que determina su responsabilidad.
Estaba MENDEZ a cargo de la custodia de ASPITARTE, según dijo, lo cual lejos de desincriminarlo lo coloca en contacto directo con el máximo responsable de la cadena de mandos, y habla de su especial ubicación dentro de esa cadena: se movía de modo inorgánico en las fases operativas o directamente con el comandante, tenía tropa a su mando, recibía órdenes de IBARRA, las transmitía y ejecutaba. Todo esto fue confirmado, incluso por IBARRA.
Conocía las órdenes de aniquilación del Ejército, y adhería a ellas según las declaraciones de JULIAN.
En la indagatoria ante el Tribunal, dio cuenta que era conciente de lo que estaba haciendo: sobre la ilegalidad de los operativos,  dijo que era propio del Ejército de los años ’70, distinguiendo esa época de la posterior en democracia.
Que el integraba “la operacional” o el equipo de lucha contra la subversión, lo acreditaron los testimonios de FONTI y TARANTO, quienes  compartían con él el alojamiento en la Casa de Huéspedes. Que participaba en los operativos de secuestro y en los enfrentamientos, fue confirmado por los entonces conscriptos CEVEDIO, BONIFACI, CAPOZZIO, TARANTO, LEZCANO, ETCHEVERRY, JULIAN.
Que luego admitía su participación y relataba a los conscriptos los pormenores de los operativos, fue corroborado por los testimonios de ALLENDE y JULIAN.
José BERNARDI declaró ante este Tribunal y confirmó como MÉNDEZ actuó en su secuestro, lo retuvo en el V Cuerpo, lo liberó de noche y a las pocas cuadras fue secuestrado.
Que era temido por los conscriptos también quedó acreditado, porque los testigos afirmaron que no querían conocer los detalles de los operativos sobre los que él hacía alarde. El propio JULIAN relató que él le había pedido que, por su propia seguridad, no le contara. Suponía que lo podían matar por ese conocimiento.
Su actuación en el CCD quedó corroborada junto a CORRES, por la testigo Vilma RIAL, quien al ser liberada reconoció a MENDEZ como a CORRES como quienes la sacaron del lugar y la llevaron a la terminal de ómnibus.
Su participación en el aniquilamiento de ACEVEDO quedó probada, y que ese operativo fue montado a partir de las torturas aplicadas en el CCD a PRINCIPI, secuestrado horas antes.
Participó activamente en el operativo de Fitz Roy, en el aniquilamiento de HIDALGO y CASTILLO, siendo MENDEZ quien  personalmente ultimó a CASTILLO. Lo corroboran BONIFACCI, JULIAN y Eduardo HIDALGO.
Se probó con el testimonio de LEZCANO, cuando se presentó en la guardia del V Cuerpo ya se sabía que MENDEZ había matado a una subversiva (refiriéndose a ACEVEDO). La fecha coincide exactamente con el hecho de Patricia ACEVEDO.
El testimonio de FONTI y TARANTO corrobora que las heridas recibidas en el hecho de ACEVEDO, fueron por el rebote de balas del propio ejército.
GONZALEZ CHIPONT ofrece como aval en este hecho, lo que debe ser valorado como prueba de la participación directa de MENDEZ.
Como se dijo al alegar la materialidad de los hechos, tanto en el caso de Fitz Roy como el de Chiclana, quedó probado que no hubo enfrentamiento armado alguno, fueron dos operativos destinados al aniquilamiento y fueron hechos sin ningún tipo de contemplación, no se comprobó resistencia alguna de las víctimas.
Con motivo de estas operaciones fue condecorado dos veces: el 14/11/76 por “heroico valor en combate” en los hechos de Fitz Roy, por el hecho de ACEVEDO como “herido en combate”. Ambas constan en su legajo.
Respecto a las distinciones dijo que él no había combatido, no había entablado combate cuerpo a cuerpo en ninguna de las dos ocasiones, por lo que ignora el motivo de su primera condecoración. En cuanto a la segunda y la herida recibida, se limitó a ensayar una defensa diciendo que integraba un operativo sin saber para qué, sin mucha noción de lo que ocurrió.
Habría qué pensar lo que harían sus superiores si escucharan esta versión: ¿quién lo iba a condecorar si él estaba parado a la sombra de un árbol en febrero del ’77, cerca de un hecho? ¿Cuál fue el mérito? El mérito decide hacer una acción especial –convocó a miembros de la Armada-  y lo presentó como símbolo del Ejército. No lo hubieran condecorado y él tendría que desagraviar al Ejército por haber recibido injustamente esas condecoraciones.
Por el contrario esas condecoraciones, en la lógica de ese Ejército, estaban bien otorgadas.
Si uno lee los boletines reservados del Ejército, hay expresa mención al mérito del personal que integra el mismo en las acciones llevadas a cabo contra la delincuencia subversiva. Eso contradice fatalmente las versiones de MENDEZ y la vuelven insostenibles.
El fundamento para entregarle la medalla por los hechos del  14/11/76 fueron las operaciones realizadas entonces.
En otro boletín informativo del ejército y referido a los hechos de 2/77, se considera su actuación “en defensa de la Patria” como “hechos que merecen la distinción del ejército”.
Nada de esto es compatible con la pasividad que pretendió oponer.
Las condecoraciones corroboran su participación activa, su entrega, confirma su temeridad que los testigos declararon como un rasgo distintivo de su conducta. El apodo “el loco de la guerra” no era solo un apodo: era capaz de lleva esa conducta a la práctica. Fueron los rasgos personales y profesionales de MENDEZ, los que lo destacaron en estos hechos, son desfavorables para actuar encubierto.
Se acreditó en forma concluyente que MENDEZ es el autor de los hechos que se le imputan, y debe ser condenado por la responsabilidad directa en cada uno de ellos.
Destaco el valor que debe darse al testimonio de LOPEZ, quien lo reconoció en el paso de un CCD a otro, que reconoció el nombre de MENDEZ en el uniforme, así como a la persona. Fue sometido a minuciosas preguntas –hasta el absurdo- por la defensa, lo que resultó fue una mayor certeza de LOPEZ. Fue corroborado por el testigo ETCHEVERRY, quien fue llevado a ese operativo como conscripto.
En el mismo sentido se pedirá su condena por los hechos que damnificaron a Daniel HIDALGO, Olga SOUTO CASTILLO y Patricia ACEVEDO.
Sostengo una vez más que el propósito de avanzar contra la población, secuestrar, torturar y matar, hacía imprescindible la actuación de personal que fuera capaz de consumar estos actos. La planificación de estas operaciones estuvo a cargo de los oficiales superiores, pero la faz ejecutiva estuvo a cargo de oficiales como MÉNDEZ, con la disposición y la incondicionalidad como para consumar cada uno de estos hechos. Por lo tanto se pedirá luego, a este oficial operativo por excelencia y protagonista recordado por los homicidios que ha cometido y cada uno de los atropellos, tanto en el CCD como en las calles de Bahía Blanca, su condena como responsable directo de cada uno de los hechos por los cuales fuera acusado.